Un motete del Roman de Fauvel («In nova fert/Garrit gallus»)

El Roman de Fauvel es una fábula moralizante con elementos apocalípticos que denuncia en tono satírico los abusos de poder cometidos por Enguerrand de Marigny, chambelán y figura todopoderosa durante el reinado de Felipe IV el Hermoso de Francia. La importancia de la obra, en términos musicales, reside en uno de los doce manuscritos que lo conservan (BnF fr. 146), que incluye una antología de 169 piezas entre las que se encuentran algunos de los primeros ejemplos de polifonía en estilo Ars nova.

En esta entrada nos adentraremos en este importante documento literario, político y musical a través del análisis de uno de sus motetes a tres voces, atribuido a Philippe de Vitry: «In nova fert/Garrit Gallus».

El Roman de Fauvel

El Roman de Fauvel es un romance satírico que, a tenor de los doce manuscritos conservados con versiones más o menos completas del mismo, alcanzó una notable difusión durante la segunda década del siglo XIV. La importancia musical de este romance se debe al más antiguo y más completo de sus manuscritos (el BnF fr. 146), que contiene una importantísima antología musical de 169 piezas monódicas y polifónicas relacionadas de forma más o menos directa con la temática central del poema, y que constituyen a su vez la fuente más temprana del Ars nova. Dado el carácter recopilatorio de esta particular edición, las piezas de la colección no pertenecen a una misma época ni a un mismo estilo.

Según algunas estimaciones, las composiciones más modernas de esta antología –las que utilizan el sistema rítmico propio del Ars nova, compuestas quizá entre 1312 y 1318– se reducirían a 23 motetes, y aún éstas reutilizan a menudo materiales –melodías, tenores– del repertorio Ars antiqua. Aunque no figura la autoría de los motetes, varios de ellos (entre ellos «In nove fert/Garrit gallus») han sido atribuidos –de forma no completamente fiable– a Philippe de Vitry, teórico considerado «fundador» del nuevo estilo. Estos motetes conformarían un primer estadio del Ars nova –un estadio caracterizado por texturas de tenor con dos voces superiores de similar importancia y un fraseo relativamente claro– con respecto al estadio más avanzado que supondrían los motetes de Petrus de Cruce –caracterizado por texturas de triplum con base armónica a dos voces y fraseo más irregular– (Daniel Leech-Wilkinson, «The Emergence of ars nova», The Journal of Musicology, 1995).

Representación de Fauvel en una ilustración del manuscrito BnF fr. 146, f.26v.

En cuanto a Fauvel, el protagonista de este romance, es una asno –o un caballo– que se apropia de la mansión de su dueño y desde entonces es honrado como señor de la hacienda. Su nombre es un acrónimo de seis vicios que caracterizarían al chambelán Marigny –Flatterie (= adulación), Avaricia, Villanía, Variété (inconstancia), Envidia y Lâcheté (= pereza)–, pero también un acópope de «faux vel», el velo de falsedad con la que este ministro habría ocultado sus desmanes al rey.

El carácter político y propagandístico de estos textos y composiciones –cuya difusión podía infligir un daño irreparable a sus víctimas– participa igualmente de la tradición del sirventés trovadoresco (canción de escarnio) y de la sotte chanson trovera (parodia de carácter humorístico). Aunque el manuscrito fue preparado en la cancillería real por Gervais du Bus –escribano y capellán el propio Marigny– no está clara la autoría del romance ni tampoco de la música, como tampoco está claro el número de autores que habrían participado ni en uno ni en la otra.

El motete «In nova fert / Garrit gallus»

El motete «In nova fert / Garrit gallus» consta de un tenor sin texto y dos voces superiores (motetus y triplum), cada una de ellas –y de acuerdo con la práctica común durante los siglos XIII y XIV– con un texto diferente, en ambos casos en latín. Situado hacia el final del Libro I del Roman de Fauvel, forma una especie de trilogía junto con los motetes «Quomodo cantabimus/Thalamus puerpere» y «Adesto sancta trinitas/Firmissime fidem teneamus/Alleluia Benedictus», tanto por su contenido, por su simbología en relación con el número 72 y su métrica, insertada de lleno en el Ars nova, en contraste con otros motetes del manuscrito cuya técnica musical se inscribe aún en el universo del Ars antiqua.

Los dos textos de las voces superiores aluden a la situación política que inspiró el Roman de Fauvel: ambos aluden al león –Felipe IV de Francia– y al zorro –el chambelán Marigny– como principales protagonistas. El zorro saquea el gallinero devorando sus polluelos mientras el león, manipulado y agasajado por su chambelán, renuncia a sus prerrogativas regias y le deja hacer. La figura del gallo –gallus– representa el reino de Francia, pues Gallus significa también «galo», de modo que el regnum gallorum es a la vez el reino de los galos (= Francia) y el reino de los gallos (= el gallinero), asaltado con violencia por el depredador. El gallo también podría tener una asociación con el Papado, de acuerdo con el simbolismo que hemos visto en esta entrada sobre el Himno «Aeterne rerum conditor».

Retrato de Enguerrand de Marigny en una ilustración de Les vrais pourtraits et vies des hommes illustres de André Thevet (París, 1584).

Roman de Fauvel – Motete «Garrit gallus/In nova fert/Neuma» [ca.1318]. Transcripción propia. Se muestra en la pantalla inferior derecha el tenor, consistente en un color (serie de notas)


A continuación, estudiaremos el motete prestando atención a cada una de sus voces por separado.

1. El triplum «Garrit gallus»

Inicio del triplum «Garrit gallus» en la versión recogida en BnF fr. 146, f.44v.

En el texto del triplum encontramos ya los personajes principales del motete: el león (= el rey), el zorro (= el chambelán Marigny) y el gallo (= el pueblo de Francia). Encontramos asimismo a un funesto personaje-símbolo como aliado del zorro: Belial, considerado en la Edad Media el príncipe de los infiernos, «señor de la arrogancia», «señor de orgullo» o «el hijo del infierno». El poema se divide en tres secciones, la primera de ellas describe el lamento del gallo porque el zorro saqueó el gallinero con la aquiescencia del león. La segunda sección describe las penalidades de la familia de Jacob al atravesar el desierto huyendo de la ira del faraón y con su suerte a merced de los ladrones. Es fácil advertir los paralelismos entre el gallo, el zorro y el león, de un lado, y de Jacob, los ladrones y el faraón, por otro. El nexo entre la situación del gallo y de Jacob –la impotencia de la víctima– es destacada en la última sección, en una serie de exclamaciones que termina con una exhortación al león a poner fin a los desmanes del zorro.

TRIPLUM
Garrit gallus flendo dolorose,
luget quippe gallorum concio,
que satrape traditur dolose,
excubitus sedens officio.
Atque vulpes, tamquam vispilio
in Belial vigens astucia,
de leonis consensu proprio
monarchisat, atat angaria.
Rursus, ecce, Jacob familia
Pharaone altero fugatur;
non ut olim Iude vestigia
subintrare potens, lacrimatur.
In deserto fame flagellatur,
adiutoris carens armatura,
quamquam clamat, tamen spoliatur,
continuo fordan moritura,
miserorum exulum vox dura!
O Gallorum garritus doloris,
cum leonis cecitas obscura
fraudi paret vulpis proditoris
eius fastus sustinens erroris
insurgito: alias labitur
et labetur quod habes honoris,
quod mox in facinus tardis
ultoribus itur.
TRIPLUM
El gallo llora, lamentándose tristemente,
toda la asamblea de gallos se lamenta,
pues fueron traicionados por el astuto sátrapa
que se suponía los cuidaría.
Y el zorro, como un ladrón en la noche,
vigoroso con la astucia de Belial,
reina con consentimiento
del propio león. He aquí la infamia,
cómo la familia de Jacob
una vez más huye de otro faraón:
ya no puede seguir el camino
de los judíos como antes, llora.
En el desierto es torturada de hambre,
sin la ayuda de una armadura,
aunque clamen, les robarán;
pronto tal vez para morir,
dura es la voz de los miserables exiliados,
¡Oh gritos dolorosos de los gallos!
el león, con oscura ceguera 
sufre el engaño de la taimada zorra,
apoyando su arrogancia, fomentando el pecado,
¡Levantate! de lo contrario lo que queda
de tu honor se escapa y se seguirá escapando.
Con vengadores tan lentos, 
pronto caerá frente a la infamia.

La línea melódica del triplum, de carácter suave y ondulado, procede principalmente por grados conjuntos, con numerosos saltos de tercera, algunos de cuarta y un número menor de saltos de quinta, un par de sextas mayores y uno de octava. Su registro cubre una novena (de La3 a Do5), correspondiente al ámbito plagal de Fa. El flujo rítmico está conformado por un número muy limitado de figuras rápidas, lo cual, unido a las periódicas detenciones en notas de valores largos, presta al conjunto un carácter ligeramente atropellado.

Aparte de las breves (notas cuadradas), que constituyen la unidad de tactus (o pulso) y algunas longae (notas cuadradas con una plica descendente en la parte derecha que, dependiendo del contexto, duran dos o tres pulsos), el ritmo más característico de esta parte se deriva de la división de la brevis en dos, tres o cuatro minimae. Las subdivisiones están indicadas mediante pequeños puntos (puncta divisionis) de modo que la duración de cada minima viene determinada, no por la figura misma, sino por el número de minimae (notas con forma de rombo o diamante) que se encuentran en cada división (compás), en lo que constituye un sistema aún incompleto, desde el punto de vista métrico del Ars nova. A este respecto, Willi Apel concluye que, con este sistema de notación aún en ciernes, es imposible discernir si la subdivisión correcta de la brevis en esta pieza habría de ser binaria o ternaria (The Notation od Polyphonic Music 900-1600, The Mediaeval Academy of America, 1953. p.336).

2. El motetus «In nova fert»

Inicio del motetus «In nova fert» en la versión recogida en BnF fr. 146, f.44v.

El motetus «In nova fert» arranca con una cita del inicio de las Las metamorfosis de Ovidio («In nova fert animus mutatas dicere formas»), sugiriendo que lo que encontraremos en el poema –y en el Roman de Fauvel en su globalidad– es un mundo invertido –o el mundo del Anticristo– en el que la luna ilumina en lugar del sol, el rey está por encima del Papa, el pobre manda al rico y las mujeres a los hombres, etc. Con respecto a este motete en particular, este verso advertiría de que las personas han mutado su apariencia por la de animales. Aparte del gallo, el zorro y el león, encontramos una extensa serie de personajes-símbolo: el arcángel Miguel, vencedor del dragón; el propio dragón (= el demonio); Absalón (= la traición o villanía); Ulises (= la adulación o flatterie) y Tersites (= el cinismo y la cobardía). Frente al carácter lastimero del triplum, este poema exhibe un carácter de denuncia más exaltado. La primera mitad del poema nos relata el retorno del dragón –el diablo, derrotado antaño por el arcángel Miguel– fornido con nuevas armas, bajo la apariencia de un zorro. La segunda mitad alude al zorro ocultando al león sus crímenes tapándole la vista con su cola. El poema concluye con una admonición: el dragón será destruido por Cristo mismo.

MOTETUS
In nova fert animus mutatas dicere formas:
draco nequam quem olim penitus
mirabili crucis potencia debellabit Michael inclitus,
mox Absalon munitus gracia,
mox Ulixis gaudens facundia,
mox lupinis dentibus armatus,
sub Tersitis miles milicia,
rursus vivit in vulpem mutatus,
fraudi cuius lumine privatus
leo vulpe imperante paret.
Oves suggit pullis saciatus.
Heu! suggere non cessat et aret
ad nupcias carnibus non caret.
Ve pullis mox, ve ceco leoni!
coram Christo tandem ve draconi.
MOTETUS
Mi mente desea hablar de formas cambiantes:
ese dragón malvado, a quien el glorioso Miguel,
una vez derrotado por el poder de la cruz,
ahora provisto por Absalón,
ahora gozando de la elocuencia de Ulises,
ahora armado con los dientes de un lobo,
como soldado en el ejército de Tersites,
vuelve a vivir, transformado en zorro.
Privado de la vista por la cola del zorro,
el león obedece al zorro.
Sorbe la sangre de los pollos.
¡Pobre de mí! tiene sed y no deja de mamar,
para una boda no falta carne.
¡Ay de las gallinas, ay del león ciego!
Y al fin, ¡Ay del dragón cuando se enfrente a Cristo!

La línea melódica del motetus, de carácter similar al del triplum, aunque ligeramente más aguda, procede igualmente en su mayor parte por grados conjuntos, con numerosos saltos de tercera, algunos de cuarta y un aislado salto de sexta mayor en «miles milicia». Su registro cubre una novena (de Si3 a Do5), correspondiente también al ámbito plagal de Fa. Encontramos ciertas imitaciones de intervalos o de breves figuras entre ambas voces, pero sin que de ello podamos deducir una textura imitativa.

El flujo rítmico muy similar al del triplum, aunque encontramos un repertorio de figuras más definido: por lo general, las semibreves se distinguirán de las minimae en que estas últimas aparecerán a menudo formando racimos que podríamos asimilar a las currentes (notas «que corren»). La coincidencia periódica de las tres voces en consonancias perfectas en valores largos conforma una textura de «polifonía intermitente» o de «puente de consonancias» que hemos apreciado en tantos ejemplos de polifonía medieval en otras entradas de este blog (análisis de «Pucelete/Je languis/Domino»).

3. El tenor [Neuma quinti toni] y la isorritmia

Tenor del motete «Garrit gallus / In nova fert» en la versión recogida en BnF fr. 146, f.44v.

A diferencia de otros tenores de motetes incluidos en el Roman de Fauvel, el de «Garris gallus/In nova fert» no procede de ninguna melodía sacra o profana, sino utiliza una fórmula genérica denominada en las fuentes medievales como «Neuma», y que se refiere a un conjunto de melismas disponibles en los ocho modos que se agregaban en las ocasiones solemnes, ya desde el siglo X, al final de las antífonas de Maitines, Laudes y Vísperas (Terence Bailey, «The Intonation Formulas of Western Chant», Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1974). El neuma empleado en este motete pertenece al quinto modo: es decir, el modo con finalis (tónica) Fa y tenor (cuerda de recitación) Do.

A este color se le aplica una talea (= secuencia de valores rítmicos) de 12 notas que se repite, por tanto, cuatro veces a lo largo del tenor, y ocho a lo largo de todo el motete. Se trata, por tanto, de un tenor isorrítmico (= mismo ritmo). El tenor es, con diferencia, la voz más lenta del conjunto y la que proporciona la estructura armónica. La talea presenta una doble simetría, que percibiremos transcribiendo las ligaduras en notas sueltas (longae y breves): por un lado las figuras son simétricas idénticas con respecto al silencio central (en rojo), que actúa como «eje», tenemos así la secuencia (L B B B B L) | (L B B B B L), cada una de estas secuencias es igualmente simétrica consigo misma; por otro lado, las seis notas centrales están «coloreadas» con respecto a las seis notas que ocupan los extremos, tres al inicio y tres al final.

Talea del tenor del motete «Garrit gallus / In nova fert» en la versión recogida en BnF fr. 146, f.44v. Indicamos debajo la duración de las distintas figuras y silencios expresada en breves.

El ritmo del tenor está perfectamente definido conforme al sistema mensural del Ars nova. En la notación mensural negra, la coloración es equivalente –cuando la subdivisión de la longa es ternaria– a un cambio de mensuración: mientras las notas negras se rigen por la relación longa = 3 x breves, las notas rojas se rigen por la relación longa = 2 x breves. Es decir, pasamos de una subdivisión ternaria de la longa a una subdivisión binaria. Ahora bien, según la notación mensural negra, cuando una unidad de medida ternaria está ocupada por solo dos breves, la segunda de ellas duplica su duración (brevis altera) para llenar esta unidad ternaria. Como podemos comprobar en la línea inferior, donde hemos indicado la duración de cada nota en breves, la duración resultante de las figuras no es totalmente simétrica. Es por ello que esta simetría es imperceptible en una transcripción moderna pero sí lo es al inspeccionar la notación original.

El motete medieval: numerología y simbología

Como hemos visto anteriormente, el tenor de este motete consta de un color (= secuencia de notas) de 36 notas que es repetido un total de dos veces, dando lugar a 72 notas. El número 72 aparece en varios motetes del Roman de Fauvel: por ejemplo, el motete «Quare fremuerunt gentes» tiene doce líneas de texto, con seis sílabas por línea (72 en total); el motete «Quomodo cantabimus/Thalamus puerpere» utiliza un texto –cuya autoría se atribuye a Felipe el Canciller– dispuesto en las dos voces superiores con 36 sílabas en cada una (72 en total); finalmente, el motete «Adesto sancta trinitas/Firmissime fidem teneamus/Alleluia Benedictus» repite su tenor dos veces (la segunda de ellas en disminución), y la duración de la primera enunciación es de 72 breves perfectas.

Esta coincidencia podría no ser fruto de la casualidad, dada la importancia del número 72 desde el punto de vista bíblico: los tres hijos de Noé tuvieron un total de 72 hijos varones, cada uno de los cuales engendró las 72 naciones que poblaron la Tierra; la sección que describe la Torre de Babel, explica que estas 72 naciones hablaban 72 idiomas diferentes; y de acuerdo con el Evangelio según San Lucas, también fueron 72 los discípulos de Cristo. La tradición post bíblica insiste también en este número, por ejemplo en la Carta de Aristeas, documento del siglo III d.C. que afirmaba que la primera traducción de la Torá al griego se efectuó por iniciativa de Tolomeo II de Egipto a través de 72 traductores judíos (seis por cada una de las doce tribus) que tardaron 72 días en realizarla. La insistencia en el número setenta y dos podría unificar varios de los conceptos enumerados, bien aludiendo al caos de la Torre de Babel de las 72 lenguas (el caos provocado por el zorro en el gallinero), bien al retorno de Cristo –a través de sus 72 discípulos, difusores de su palabra– para derrotar al dragón, tal como se profetizó al final del motetus, (Edward H. Roesner, «Labouring in the Midst of Wolves: Reading a Group of ‘Fauvel’ Motets», Early Music History, 2003).

Este motete (y los otros dos también citados) ofrecen, por tanto, una elocuente muestra de la prioridades estéticas de las élites artísticas –musicales, poéticas, políticas, teoréticas, etc.– de su tiempo. Y de cómo, imbuido en la ciencia escolástica, el polifonista medieval busca en la composición literaria y musical un medio para reflejar la presencia divina a través de alegorías teológicas y proporciones matemáticas. 

4 comentarios en “Un motete del Roman de Fauvel («In nova fert/Garrit gallus»)

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