Tres piezas del Códice Calixtino (análisis)

El Códice Calixtino (ca. 1140-80) es el documento más exhaustivo y antiguo que describe la vida y el ceremonial en torno a las celebraciones jacobeas que convirtieron en la Edad Media a Santiago de Compostela en un centro religioso de primer orden en el orbe cristiano. Este códice es, asimismo, una de las fuentes más importantes de la monodia y la polifonía del siglo XII, y el más antiguo en incluir una obra a tres voces: el célebre conductus «Congaudeant catholici».

En esta entrada repasaremos los orígenes del Camino de Santiago y el contenido musical del códice citado, tomando como ejemplo y muestra tres (o mejor, cuatro) piezas musicales aquí contenidas: el himno de los peregrinos «Dum pater familias», el Responsorio «O adiutor omnium» (junto con la prosa «Portum in ultimo») y el conductus a tres voces «Congaudeant catholici». Todos ellos nos ilustrarán algunos conceptos básicos de la composición polifónica medieval anterior al Ars nova.

El apóstol Santiago, evangelizador y patrón de Hispania

Santiago de Zebedeo –también conocido como Santiago el Mayor o Jacobo (del griego antiguo Iákobos)– fue uno de los doce discípulos de Jesucristo que le acompañaron durante la Última Cena y, entre ellos, uno de los más destacados. De acuerdo con el Nuevo Testamento, Santiago fue –junto con su hermano Juan– uno de los primeros en unirse a Jesús, así como uno de los tres apóstoles a quienes se apareció Jesús resucitado a orillas del lago de Tiberíades durante el episodio de la pesca milagrosa, en la que Cristo les instó a difundir su palabra a lo largo y ancho del mundo.

Aunque los Hechos de los Apóstoles detienen su relato en el momento en el que Santiago murió decapitado por orden de Herodes Agripa –supuestamente por predicar el cristianismo entre los judíos y polemizar con ellos–, el Códice Calixtino se hace eco de una leyenda ampliamente extendida en la Europa medieval según la cual, una vez martirizado, varios de sus discípulos se hicieron cargo del traslado de sus restos a Galicia, en el extremo noroccidental de la Hispania romana. Estos discípulos –Atanasio y Teodoro– habrían llegado en barco con el propósito de enterrar al apóstol. Allí, una mujer pagana llamada Lupa –después de someterlos a diversos engaños y tras convencerse de su santidad– les habría ofrecido una tumba romana para depositar las reliquias.

Traslación del cuerpo de Santiago a Compostela, según la Tabla de Giovenale de Orvieto, Santa María Araceli de Roma (hoy en el Museo Diocesano de Camerino), 1441.

El traslado de los restos de Santiago a Galicia es el colofón a otra leyenda de origen medieval según la cual el apóstol habría ejercido en persona su misión evangelizadora en Hispania antes de su ejecución, convirtiendo al cristianismo esta provincia romana (este proceso se inició, en realidad, unos dos siglos más tarde). Esta leyenda alcanzó una notable difusión y fue refrendada por Isidoro de Sevilla, pero también por una fuente galicana de finales del siglo VI conocida como el Breviarium Apostolorum y algunas notas de origen irlandés y armenio de los siglos VII y VIII, lo cual da una idea de su alcance y difusión.

De especial importancia en la forja del mito es el himno latino «O Dei Verbum», atribuido al Beato de Liébana y escrito durante el reinado de del rey asturiano Mauregato, durante los años inmediatamente posteriores a la invasión musulmana de la península, y del que hemos extraído algunas estrofas: en la cuarta de ellas, enumera los destinos –reales o legendarios– del apostolado de Pedro, Andrés, Tomás, Mateo, Santiago el Menor, Simón, Matías y Felipe.

4. Petrusque Romam, frater ejus Achajam,
Indiam Thomas, Levi Macedoniam,
Jacobus Jebus, et Aegyptum Zelotes,
Bartholomaeus tenens Lycaoniam
Mathias Pontum, et Philippus Gallias.
4. Pedro ilumina Roma, su hermano Acaya,
Tomás a la India, Mateo a Macedonia,
Santiago  a Jerusalén y Simón a Egipto,
Bartolomé a Licaonia, Judas a Edesa,
Matías a Judea y a la Galia Felipe.

Se detiene posteriormente en los «hijos del Trueno», refiriéndose a Zebedeo, padre de los apóstoles Juan y Santiago el Mayor y denominado así por su carácter irascible. Esposa del primero y madre de ambos retoños es Salomé, discípula de Jesús y santa de la Iglesia de Roma que cuenta en Santiago de Compostela con el que quizá sea el único templo a ella dedicado en toda la cristiandad: la Iglesia de Santa Salomé, construida en el siglo XII.

5. Magni deinde filii tonitrui,
Adepti fulgent prece Matris inclytae
Utrique vitae culminis insignia:
Regens Joannes dextram solus Asiam,
Ejusque frater potitus Hispaniam.
5. Quedan los grandes hijos del Trueno
que, a ruegos de su generosa madre,
han conseguido con razón el honor supremo
de regir Juan sólo toda Asia
y su hermano apoderarse de España.

El poema se centra posteriormente en la figura del apóstol Santiago, a quien se proclama como «defensor y patrón» de España, un estatus —el de «patrón» que mantiene hasta nuestros días:

10. O vere digne sanctior Apostole
Caput refulgens aureum Hispaniae!
Tutorque nobis, et patronus vernulus,
Vitando pestem, esto salus coelitus:
Omnino pelle morbum, ulcus, facinus.
10. ¡Oh apóstol santísimo y digno de alabanza,
cabeza refulgente y dorada de España,
defensor nuestro y patrón vernáculo
sé nuestra salvación celeste contra la peste
y aleja de nosotros toda enfermedad, llaga y maldad!

Cerca de medio siglo después de la composición de este himno, a principios del siglo IX, un ermitaño llamado Pelayo –según una leyenda paralela se trataría del obispo Teodomiro– observó durante varias noches un misterioso resplandor sobre un montículo cercano a Iria Flavia. Estas «luces ardientes» señalaban un antiguo sepulcro donde se encontraron tres tumbas, que fueron atribuídas al apóstol y a sus dos discípulos y que fueron trasladadas a un lugar seguro –Compostela, de «campus stellae» (= campo de estrellas)–. Informado de este caso, el rey Alfonso II de Asturias acudió allí desde la capital del reino en Oviedo y ordenó la construcción de un pequeño templo y monasterio para custodiar estas reliquias, encomendándolos a la orden benedictina.

Las oportunidades que brindaba –en términos propagandísticos y de desarrollo económico y comercial– un descubrimiento de estas características no fueron desaprovechadas por las autoridades políticas y religiosas astures: ya en el año 837 encontramos ya una referencia a la adoración de su tumba en el Martirologio de Floro de Lyon, en el que señala que «los sagrados huesos de este bienaventurado apóstol fueron trasladados a Hispania y puestos a salvo en sus últimos confines, es decir, frente al mar Británico, donde son objeto de un gran devoción por parte de aquellas gentes».

Las rutas de los peregrinos a Santiago de Compostela.

Este culto –que en origen mantuvo su influencia en un ámbito local– se extendió durante los siglos XI y XII, atrayendo visitantes de toda Europa y llegando a igualarse con los centros de peregrinación históricamente más importantes de la cristiandad –Jerusalén y Roma– en un momento en que atravesaron diversas situaciones de crisis: Jerusalén decayó por las dificultades de acceso a Tierra Santa derivadas de la derrota bizantina en la batalla de Manzikert (1071) que, a la postre, desencadenó la Primera Cruzada (1096-99); y Roma lo hizo sumida en los conflictos políticos y militares derivados de la Querella de las investiduras. Refrendan el crecimiento compostelano el inicio de la construcción de la catedral hacia 1075 por orden de su obispo Diego Peláez y la obtención en 1119 de la dignidad arzobispal con dependencia directa de Roma e independencia de Toledo, gracias al empeño puesto en ello por el papa Calixto II, devoto peregrino él mismo del santo en sus años como arzobispo de Vienne (en el sur de Francia).

Por estas mismas fechas se terminó la construcción de la catedral en un momento en el que Compostela era ya la ciudad más poblada de toda la España cristiana, no así de la musulmana (Eva Esteve Roldán, «La polifonía en el Códice Calixtino» El canto gregoriano y otras monodias medievales / VI Jornadas de Canto Gregoriano, 2003). La culminación de este proceso llegaría con la bula «Omnipotentis Dispositione» emitida en 1222 por el papa Calixto II, y en la que concedía la indulgencia plenaria –el perdón de los pecados– a todos los que peregrinasen a Santiago en año santo jacobeo; es decir, en aquellos años en los que su festividad (el 15 de julio, fecha supuesta de su martirio) tuviera lugar en domingo (esta coincidencia se produce catorce veces a lo largo de un siglo).

El Liber Sancti Jacobi y el Códice Calixtino

El Liber Sancti Iacobi (ca. 1140-60) –Libro del Santo Jacobo o (en gallego) del Santo Yago y, por derivación, de Sant’iago– es una compilación de varios escritos de la primera mitad del siglo XII, que incluyen sermones, misas, oficios, cantos y milagros en honor al apóstol compostelano. Esta recopilación se ha conservado en diversos manuscritos, pero el más célebre de ellos es el Códice Calixtino (1140-80), custodiado en el Archivo Capitular de la Catedral de Santiago de Compostela y denominado así porque, en su prólogo –cuya autoría se considera apócrifa–, el papa Calixto II se identifica a sí mismo como compilador de la obra.

Este códice consta del citado prólogo, cinco libros y dos apéndices incluidos en una fecha posterior al resto del manuscrito, en una fecha indeterminada a finales del siglo XII. El manuscrito es de enorme importancia en términos musicales por varias razones: por un lado, por contener el repertorio litúrgico (oficios y misas) asociado a las festividades del apóstol; por otro, por incluir la colección de polifonía del siglo XII más importante de toda Europa junto con el Tropario de Winchester y el conjunto de manuscritos asociados a la Escuela de San Marcial de Limoges, con los que el repertorio compostelano guarda importantes conexiones. En total, el códice incluye más de 90 piezas monódicas en el Libro I (dos de ellas con una segunda voz añadida posteriormente), 22 piezas polifónicas a dos voces (una de ellas con una tercera voz añadida posteriormente) en el Apéndice I, y un himno monódico («Dum pater familias» o himno de los peregrinos) en el Apéndice II.

TítuloPag.Contenido
Prólogo1-2vPrólogo del papa Calixto II
Libro I2v-139Libro de las liturgias (con más de 90 piezas monódicas)
Libro II139v – 155vLibro de los milagros de Santiago
Libro III156 – 162vLibro de la traslación del cuerpo de Santiago
Libro IV163 – 191Libro de las conquistas de Carlomagno
Libro V192-213vGuía del peregrino
Apéndice I214-219vObras polifónicas (un total de 22 piezas)
Apéndice II221-225Bula del papa Inocencio II, milagros de Santiago
y el Himno de los peregrinos
Estructura y contenido del Códice Calixtino.

En las siguientes entradas estudiaremos brevemente tres de estas piezas entresacadas de cada uno de las secciones arriba enumeradas.

1. El himno de los peregrinos, «Dum pater familias»

El «Canto de los peregrinos flamencos» –conocido también como «Canto de Ultreya»– es un canto que entonaban los peregrinos de toda Europa al llegar a la plaza del Obradoiro y a la entrada de la catedral. Sus versos, principalmente en latín pero con elementos dialectales y algunas expresiones en alemán medieval («Herru Sanctiagu / Grot Santiago / e ultreia e suseia / Deus aia nos»), da fe de la diversidad de orígenes de los peregrinos jacobeos, tal como se expresa en el capítulo XVII del Libro I del códice, en el que además se da cuenta de la profusión de instrumentos musicales en el entorno catedralicio:

Nimio gaudio miratur, qui peregrinantum choros circa beati Iacobi altare venerandum vigilantes videt. Theutonici enim in alia parte, Franci in alia, Itali in alia, catervatim commorantur, cere os ardentes manibus tenentes, unde tota ecclesia ut sol vel dies clarissima. Unusquisque cum patriotis suis per se vigilias sapienter agit. Alii citharis psallant, alii liris, alii timphanis, alii tibiis, alii fistulis, alii tubis, alii sambucis, alii violis, alii rotis britannicis vel gallicis, alii psalteriis, alii diversis generibus musicorum cantando vigilant, alii peccata plorant , alii psalmos legunt, alii elemosinas cecis tribuunt.
Causa alegría ver los coros de peregrinos al pie del altar venerable de Santiago en perpetua vigilancia: los alemanes a un lado, los francos a otro, los italianos a otro; están en grupos, tienen cirios ardiendo en sus manos; por ello toda la iglesia se ilumina como el sol en un día claro. Cada uno con sus compatriotas cumple individualmente con maestría las guardias. Unos tocan cítaras, otros liras, otros tímpanos, otros flautas, caramillos, trompetas, arpas, violines, rotas británicas o galas, otros cantando con cítaras, otros cantando acompañados de diversos instrumentos, pasan la noche en vela; otros lloran sus pecados, otros leen los salmos, otros dan limosna a los ciegos.

Como hemos visto, este canto aparece de forma aislada en un apéndice musical final, cosido a este después de las composiciones polifónicas. La melodía está escrita en un sistema de notación musical más primitivo que el del resto del códice –notación aquitana in campo aperto–; es decir, un sistema de notación neumático situado por encima del texto sin apoyo de líneas que establezcan con claridad la altura de los sonidos. Esta singularidad es un indicio de que se pueda tratar de un canto más antiguo –y de distinta procedencia– que el resto de los cantos incluidos en el códice. La inexactitud de la notación de alturas derivada del sistema de notación empleado –y que en su época pudo ser irrelevante al tratarse de un canto muy célebre– implica que hoy en día es imposible reconstruir su melodía de forma precisa, lo cual explica la diversidad de versiones que circulan hoy en día en ediciones escritas y grabaciones.

Inicio del himno «Dum pater familias», perteneciente al Códice Calixtino (fol. 222r).

Estructurado en seis estrofas y un estribillo («Primus ex apostolis»), el manuscrito omite la melodía correspondiente a las estrofas 3, 4 y 5, probablemente porque utilicen la misma melodía que las estrofas que sí están escritas. La notación –aunque imprecisa– permite deducir importantes similitudes melódicas de las tres estrofas con melodía escrita que permiten reconocerlas como variantes de una misma melodía tipo con forma bar (aab). El estribillo, aunque con una melodía independiente, presenta algunas similitudes melódicas significativas con la estrofa, mientras que el fragmento en alemán de la segunda estrofa podría estar citando una canción preexistente y totalmente independiente.

1. Dum Pater Familias
Rex universorum
 Donaret provincias
Jus apostolorum
Jacobus yspanias
Lux illustrat morum.

Primus ex apostolis
Martir Jerosolimis
Jacobus egregio
Sacer est martyrio.
1. Cuando Dios Padre,
Rey del Universo,
Distribuyó los territorios
Entre sus apóstoles
Escogió a Santiago
Para ilustrar España.

Primero entre los apóstoles
Martirizado en Jerusalén
El insigne Santiago
Fue santificado en su martirio.
2. Jacobi Gallecia
Opem rogat piam
Plebe cuius gloria
Dat insignem viam
Ut precum frequentia
Cantet melodiam:

«Herru Sanctiagu
Grot Sanctiagu
E ultreya e suseya
Deus aia nos».

Primus ex apostolis...
2. La Galicia de Santiago
Ruega piadoso tributo
Al pueblo para cuya gloria
Da insigne camino
Que con abundancia de preces
Cante la Melodía:

«¡Oh Señor Santiago,
Oh Gran Santiago,
Adelante y arriba
Y que Dios nos proteja!».

Primero entre los apóstoles...
3. Jacobo dat parium
Omnis mundus gratis
Ob cuius remedium
Miles pietatis
Cunctorum presidium
Est ad vota satis.

Primus ex apostolis...
3. A Santiago rinde culto
Gente del mundo entero
A través del auxilio
Del piadoso Caballero
Hay protección y ayuda
Abundante para todos.

Primero entre los apóstoles...
4. Jacobum miraculis
Que fiunt per illum
Arctis in periculis
Acclamet ad illum
Quisquis solvi vinculis
Sperat propter illum.

Primus ex apostolis...
4. Que los milagros de Santiago
Se revelen a todos
Los que a él acuden
Cuando están en peligro.
Todo el que confía en él
Será liberado de las cadenas.

Primero entre los apóstoles...
5. O beate Jacobe
Virtus nostra vere
Nobis hostes remove
Tuos ac tuere
Ac devotos adibe
Nos tibi placere.

Primus ex apostolis...
5. ¡Oh!, bendito Santiago
Nuestra verdadera fortaleza
Aleja de nosotros los enemigos
Cuida de aquellos
Que confían en ti
Que te seamos gratos.

Primero entre los apóstoles...
6. Jacobe propicio
Veniam speremus
Et quas ex obsequio
Merito debemus
Patri tam eximio
Dignas laudes demus.

Primus ex apostolis...
6. Esperemos que Santiago
Nos otorgue su perdón,
Y siempre obsequiosos
Al mérito que le debemos.
A Padre tan excelso
Dignas alabanzas demos.

Primero entre los apóstoles...

Códice calixtino – Hymnus peregrinorum «Dum pater familias» [s.XII]. El himno está aquí enriquecido con una densa heterofonía y variado aparato instrumental que podría estar inspirado en el pasaje del capítulo XVII del Libro I arriba citado.


Códice calixtino – Hymnus peregrinorum «Dum pater familias» [s.XII]. Transcripción que el padre Germán Prado Peraita de la Abadía de Santo Domingo de Silos hizo (Liber beati Jacobi. Codex Calixtinus, Santiago de Compostela, 1944, 3 vols.).


Códice calixtino – Hymnus peregrinorum «Dum pater familias» [s.XII]. En esta enérgica interpretación del Ensemble Organum, la Canción de los peregrinos flamencos es superpuesta en polifonía en algunos estribillos.


2. Responsorio «O adiutor omnium» con prosa «Portum in ultimo»

La versión monódica del responsorio «O auditor omnium» forma parte del Libro I –o Libro de las Liturgias–. Este libro (que ocupa más de la mitad de todo el códice) es de un incalculable valor musical pues incluye los textos y melodías correspondientes a las misas y los oficios del santo, en concreto:

  • Los textos de los sermones para la víspera (24 de julio), la festividad (martirio del apóstol, 25 de julio) y traslación del Santo (30 de diciembre) con sus correspondientes octavas (es decir, las misas que han de celebrarse una semana después de la festividad principal), haciendo un total de 17 lecciones y homilías.
  • Los textos y melodías de los maitines, laudes, tercia y sexta de la vigilia (24 de julio) y las vísperas, completas, maitines, laudes, tercia y sexta de la festividad del santo (25 de julio), así como el propio de las misas correspondientes.
  • Un suplemento con varios conductus y secuencias más una misa farcida; es decir, el ordinario de la misa (más un introito) con tropos (interpolaciones de texto y música). Los conductus tienen relevancia pues el Códice Calixtino es, junto con el drama litúrgico conocido como Ludus Danielis, el primero en utilizar esta denominación para el que es uno de los géneros musicales más importantes del Ars antiqua.

El origen del repertorio jacobeo es dudoso: el manuscrito atribuye la autoría de cada una de las piezas polifónicas (y alguna de las monódicas) a una quincena aproximada de personalidades distintas vinculadas a la región norte de Francia en el entorno de París, todas ellas de alto rango eclesiástico. A partir de este dato, las hipótesis acerca de la autoría han sido muy variadas: el repertorio calixtino podría haber sido acuñado en suelo francés pero también podría haber sido elaborado en Galicia por canónigos compostelanos enviados a estudiar a París; las personalidades citadas en el códice podrían ser autores de las composiciones musicales o únicamente de sus textos, o incluso algunos de ellos podrían ser autores «honoríficos», que con su rúbrica legitiman el producto de la tradición o de los cantores a su servicio. Tampoco se descarta que al menos alguna parte de este repertorio sea de creación hispana, habida cuenta de que el benedicamus «Regi perennis glorie» es atribuido en el propio manuscrito a «un cierto doctor de Galicia» (José López Calo, La Música Medieval en Galicia, Fundación Pedro Barrie de la Maza Conde de Fenosa, 1982).

El responsorio «O auditor omnium» está recogido en el Libro I en la versión monódica antes citada (fol. 110v), como parte del oficio de maitines correspondiente a la festividad del santo (15 de julio), pero también lo encontramos incluido en el Apéndice I en una versión polifónica en estilo organum (fol. 217r). Este apéndice incluye además una cláusula sustitutiva a dos voces que utiliza como tenor las notas finales del responsorio (sobre la palabra «Portum») y que puede incorporarse al final del responsorio, tanto en su versión monódica como en su versión polifónica (fol. 218r).

Inicio del responsorio monódico «O auditor omnium», perteneciente al Códice Calixtino (fol. 110v).

Los responsorios de maitines (también conocidos como responsoria prolixa o responsorios prolijos) cumplen una función similar a la de los graduales de la misa, al servir como posludios musicales a las lecturas de los maitines. Además, tienen una estructura similar a la de los graduales y comparten con ellos importantes rasgos estilísticos. Así, cada responsorio consta de un responso y un versículo, después del cual debe entonarse de nuevo –total o parcialmente– el responso (R V R’).

El responsorio «O auditor omnium», escrito en el modo mixto 1 y 2 (abarca a la vez los registros auténtico y plagal) y difiere de los responsorios del oficio gregorianos en varios aspectos: en primer lugar, su texto no es bíblico, sino de nueva composición, de acuerdo con su función conmemorativa con respecto al apóstol Santiago; en segundo, incluye dos versículos en lugar de uno, el segundo de ellos una variante de la doxología menor al estilo de las empleadas en los cantos antifonales; en tercero, tanto el responso como los dos versículos concluyen con un mismo verso («Et duc nos ad salutis portum») que se repite con idéntico texto y melodía como si se tratara de un estribillo, hecho totalmente singular y ajeno al estilo del responsorio gregoriano.

R. O adiutor omnium seculorum
O decus apostolorum
O lux clara Gallecianorum
O advocate peregrinorum,
Iacobe, supplantator viciorum
Solve nostrorum catenas delictorum
Et duc nos ad salutis portum.
R. Oh ayudante a lo largo de los siglos.
Oh gloria de los apóstoles.
Oh luz brillante de los gallegos.
Oh tú que ayudas a los peregrinos.
Santiago, quitador de penalidades,
quita las cadenas de nuestros pecados
y llévanos a puertos seguros.
V1. Qui subvenis periclitantibus
 ad te clamantibus
Tam in mare quam in terra,
Succurre nobis nunc
Et in periculo mortis.
Et duc nos ad salutis portum.
V1. Tú que vienes en ayuda de aquello
que te llaman en el peligros
tanto en el mar como en la tierra,
ayúdanos ahora
y cuando estemos en peligro de muerte.
Y llévanos a la puerta de la salvación.
V2. Gloria Deo Patri
almo excellentissimo,
Et Filio eius
pio altissimo,
Amborumque
 Spiritui Sancto.
Et duc nos ad salutis portum.
V2. Gloria a Dios Padre
excelentísimo alimento,
y a su Hijo
de inmensa piedad,
y con ambos el 
Espíritu Santo.
Y llévanos al puerto de la salvación.

Fragmento de la prosa «Portum in ultimo», perteneciente al Códice Calixtino (fol. 218r).

La prosa «Portum in ultimo» está atribuida en el manuscrito a «Ato episcopus Trecensis», a quien se ha identificado con Atton, obispo de Troyes entre 1122 y 1145. Como hemos adelantado, el melisma con el que concluyen el responso y los versículos del responsorio anterior (sobre la palabra «portum») constituye el tenor de la prosa polifónica «Portum in ultimo» que encontramos en el apéndice polifónico del códice. De este modo, esta composición polifónica podía remplazar al melisma en el responsorio, tanto en la versión monódica como en la versión polifónica, en las ocasiones en las que se juzgara oportuno dar mayor solemnidad a la ceremonia.

Melisma final del Responsorio «O adiutor omnium» sobre la palabra «portum».

Este melisma es utilizado como tenor (voz grave de la composición) de forma muy original, segmentado en cinco unidades que se repiten tres veces cada una (salvo la última). Los dos primeros segmentos coinciden con las dos frases iniciales del melisma, mientras la tercera frase es dividida en tres segmentos, de los cuales los dos primeros también se repiten dos veces. La voz organal (la voz superior de nueva composición) se mueve principalmente nota contra nota con respecto al tenor y en movimiento contrario, dando a la composición la apariencia de un conductus.

Tenor «Portum», tal como se utiliza en la prosa «Portum in ultimo».

PORTUM (melisma)

PORTUM (polifonía)

Frase 1
Frase 1 (cum littera)
Frase 2
Frase 2 (cum littera)
Frase 3-1
Frase 3-1 (cum littera)
Frase 3-2
Frase 3-2 (cum littera)
Frase 3-3
Frase 3-3 (cum littera)

De este modo, le prosa «Portum in ultimo» combina dos técnicas de composición medieval muy características: la prosa –o prosula– y la cláusula de sustitución. La prosa consiste en insertar un texto en un melisma para convertirlo en una melodía silábica y la cláusula de sustitución consiste en poner en polifonía el melisma final de una pieza de canto llano.

Portum in ultimo
Da nobis iudicio,

Ita ut cum Deo
Carenti principio

Et cum eius Nato,
Qui est sine termino.

Et cum Paraclito
Ab utroque edito

Expulsi a tetro
Tartareo puteo

Angelorum choro
Coniuncti sanctissimo.

Purgati vicio,
Potiti gaudi
Cum vite premio
 
Te duce, patrono,
Intremus cum pio,
Paradisio voto
Ortum.
Danos refugio
en el juicio final.

así, con el Dios 
sin principio,

y con su hijo 
que no tiene fin.

Y con el espíritu santo 
procedente de ellos,

sacado del inmundo
pozo infernal,

unido al santísimo
coro de ángeles,

purgado de vicio 
capaz de gozar
con el premio de la vida,

guíanos, santo patrón,
para que podamos
en oración al paraíso
entrar.

Códice calixtino – Responsorio «O adiutor omnium» con prosa [s.XII]. Responsorio «O adiutor omnium»(00:04); versículo «Qui subvenis» (01:56); versículo «Gloria Deo Patri» (03:04); prosa «Portum in ultimo» (03:48)


Códice calixtino – Prosa «Portum in ultimo» (03:48). La prosa está interpretada aquí como pieza polifónica independiente.


Códice calixtino – Responsorio «O adiutor omnium» con prosa «Portum in ultimo»[s.XII].


Códice calixtino – Prosa «Portum in ultimo»[s.XII].


3. Conductus a tres voces «Congaudeant catholici»

El conductus «Congaudeant catholici» (fol. 185r) es probablemente la pieza polifónica más célebre del códice, debido al hecho de que se trata de la composición más antigua conocida escrita a tres voces. La partitura emplea únicamente dos pentagramas, el inferior de los cuales contiene dos voces escritas en tintas de diferente color: rojo y negro. Esta circunstancia ha permitido suponer que este conductus habría sido concebido inicialmente a dos voces, y que posteriormente podría haberse añadido la voz en tinta roja.

El género de la pieza –conductus, composición de carácter procesional– y la mención de «Benedicamus Domino» en la sexta estrofa, apuntan a que se trata de un tropo del Benedicamus Domino, que es la fórmula de cierre de los oficios y, ocasionalmente, de las misas, del que ya hemos hablado en estas entradas anteriores. De este modo, esta pieza habría sido utilizada para solemnizar el cierre de estas liturgias. La estructura musical y poética es estrófica, con una terminación común a todas las estrofas –«die ista»–, es similar a la de un himno latino. El manuscrito atribuye la composición al «magister Albertus parisiensis», identificado como un cantor de la catedral de Notre Dame de París.

El conductus "Congaudeant catholici", recogido en el Códice Calixtino.
El conductus «Congaudeant catholici», recogido en el Códice Calixtino.

El sistema de notación diastemática –es decir, con indicación precisa de las alturas gracias al empleo de tetragrama– expresa con precisión no solo las alturas sino –aunque algo menos– la sincronización entre las tres voces, pero no especifica el ritmo ni las duraciones de las notas, lo cual ha dado pie a transcripciones e interpretaciones enormemente diversas (basta con buscar –en YouTube, Spotify o similar– y escuchar unas cuantas versiones para comprobarlo).

Una simple inspección del manuscrito permite apreciar que las dos voces inferiores forman un discanto: no solo se mueven de forma estricta nota contra nota, sino que además el movimiento entre ellas es consistentemente contrario (cuando una sube, la otra baja, y viceversa), casi como si la una fuera la imagen especular de la otra. La técnica empleada es reveladora de la concepción armónica medieval, dado el predominio de las consonancias perfectas (unísonos, quintas y octavas justas) y el empleo moderado de la tercera (normalmente como intervalo de enlace entre el unísono y la quinta, y viceversa) y puntual de la cuarta justa.

Voces inferiores del conductus «Congaudeant catholici» formando un discanto estricto.

Si aceptamos la hipótesis de que las dos voces escritas en tinta negra constituyeron originalmente una polifonía a dos voces, encontraremos, en cambio, una textura bastante similar a la de un organum florido, en el que la vox organalis (voz añadida) despliega entre una y cinco notas (y hasta una docena de notas en el melisma final) por cada una de la vox principalis. Si inspeccionamos el movimiento armónico entre ambas partes veremos que los principios observados entre las dos voces en discanto se mantienen, aunque de forma mucho menos rigurosa: el movimiento contrario sigue siendo dominante, pero encontramos también movimientos directos, oblicuos e incluso paralelos (quintas paralelas en «coeli»). Las consonancias perfectas siguen siendo dominantes, pero la cuarta justa cobra un reseñable protagonismo y las consonancias imperfectas (terceras, pero también sextas) se producen en menor proporción y son inmediatamente resueltas por movimiento contrario –u oblicuo, como si de apoyaturas se tratase, véase «Con-GAU» y «laeten-TUR»– en consonancias perfectas.

Voces en tinta negra del conductus «Congaudeant catholici» formando un organum florido.

Estos factores sugieren que esta pieza podría haberse originado como un conductus monódico que habría existido mucho antes de que el Códice Calixtino hubiera sido escrito y que habría consistido en la voz inferior en tinta negra recogida en éste. El conductus se habría enriquecido posteriormente –probablemente, por medio de la tradición oral– con una voz organal de carácter florido, versión que habría sido preservada en el códice en tinta negra y que explica el carácter más libre del movimiento armónico entre estas dos voces. Posteriormente –y quizá de forma quizá más calculada, dada la mayor precisión de los movimientos armónicos–, se habría añadido el discanto en tinta roja, dando como resultado la pieza llegada hasta nuestros días.

No existen evidencias suficientes para dar por cierta la hipótesis anterior –ni otra cualquiera–, pero sea cual fuera la génesis de este conductus polifónico, no faltan ejemplos de obras que han sido encontradas en distintos manuscritos de los siglos XII y XIII en diferentes fases –o variantes– de un proceso creativo en permanente desarrollo, disperso en la geografía y en el tiempo. Este fenómeno –tan característico de la polifonía anterior al Ars nova– nos remite a un ecosistema musical dependiente aún en gran medida de la tradición oral –y de las tradiciones locales– y que nos obliga a reconsiderar que conceptos actuales básicos –como el de «autor», «compositor» u «obra»– sigan siendo apropiados para explicarlo y describirlo.

1. Congaudeant catholici,
letentur cives celici
die ista.
1. Alégrese el pueblo de Dios,
al igual que el orbe celeste
en este día.
2. Clerus pulcris carminibus
studeat atque cantibus
die ista.
2. Cante el clero,
bellos cantos y poemas
en este día.
3. Hec est dies laudabilis,
divina luce nobilis.
die ista.
3. Llegó la fecha admirable,
ennoblecida por la luz divina
en este día.
4. Vincens herodis gladium,
accepit vite bravium.
die ista.
4. Caído por la espada de Herodes,
ganó en el martirio la vida eterna
en este día.
5. Qua Iacobus palatia,
ascendit ad celestia.
die ista.
5. Así ascendió Sant' Yago
a los palacios celestiales
en este día.
6. Ergo carenti termino
benedicamus domino
die ista.
6. Por tanto, no paremos de
bendecir al señor
en este día.
7. Magno patri familias
solvamus laudis gratias
die ista.
7. Y al gran padre nuestro
alabemos agradecidos
en este día.

Códice calixtino – Conductus – «Congaudeant catholici» [s.XII]. Tropo de «Benedicamus Domino». Interpretado por el Ensemble Jerycho.


Códice calixtino – Conductus – «Congaudeant catholici» [s.XII]. Tropo de «Benedicamus Domino». Interpretado por el conjunto Anonymous 4.


Códice calixtino – Conductus – «Congaudeant catholici» [s.XII]. Tropo de «Benedicamus Domino».


2 comentarios en “Tres piezas del Códice Calixtino (análisis)

  1. Mercedes Rueda

    Impresionante tu trabajo, que va más allá de la simple divulgación. Gracias por tu generosidad. Eres fuente predilecta en mis clases de Historia de la Música de 2° Bachillerato. Y fuente predilecta para estudiar y seguir aprendiendo. Un monumento tendrían que hacerte.

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