Unidad 21 – La música en Rusia: Eslavismo y occidentalismo

mujikTras el final del reinado del zar Nicolás I (“gendarme de Europa” y fiero enemigo de las libertades) en el año 1855 y su relevo por su hijo Alejandro II, se inició uno de los periodos más ilusionantes de la historia rusa contemporánea.

La abolición de la servidumbre en 1861 constituyó el hito más significativo de un movimiento reformista que trascendió el ámbito oficial extendiéndose por todas las ramas de la sociedad civil, la cual vivió un apogeo filantrópico y asociacionista que encontró eco también en la vida musical de las grandes ciudades y que culminó a finales de siglo con una de las escenas musicales más estimulantes y avanzadas de toda Europa.

Este impulso estuvo teñido, no obstante, de sensibilidades distintas -tanto sociales como musicales-, pues mientras para unos el reformismo se identificó con la modernización y el acercamiento a Europa -en música, los hermanos Rubinstein, Chaikovsky-, otros encontraron su principal objeto en la igualdad social y en la revalorización de la cultura popular rusa –los Cinco-.

Los años del Nacionalismo Oficial

Desde que Pedro el Grande abriera las puertas de Rusia a Europa obligando a los boyardos (nobles terratenientes) a adoptar costumbres y hábitos occidentales, la cultura rusa estuvo marcada por una radical escisión entre unas élites fuertemente europeizadas -que hablaban el francés antes que el ruso- y la masa de rusos ordinarios.

La expansión territorial rusa durante el siglo XVIII proporcionó al estado los medios para que la vida musical de la capital del Imperio –San Petersburgo– rivalizase con otras capitales europeas, con la llegada al país de la ópera italiana en 1731 y la apertura de los primeros conciertos públicos en 1746. Sin embargo, y pese al incipiente desarrollo de la ópera en lengua vernácula y la emergencia de artistas locales, tanto el estilo como la mayor parte de la música interpretada en Rusia continuaron siendo de importación italiana o francesa.

Escena de La vida por el zar [1836] de Glinka, ópera de asunto histórico y patriótico considerada la primera ópera nacional rusa.

Muerte de Ivan Susanín en La vida por el zar [1836] de Mijaíl Glinka, ópera de asunto histórico y patriótico considerada la primera ópera nacional rusa.

La invasión napoleónica de Rusia alteró la relación de las élites rusas con Europa, sinónimo ahora de un liberalismo que el reinado de Nicolás I intentó extirpar mediante la promulgación de la reaccionaria doctrina del Nacionalismo Oficial (1833) -Religión, Autocracia y Patria- pero que, inopinadamente, permitió a ciertos intelectuales atraer la atención de las clases dominantes hacia la lengua y la cultura popular rusa.

Esta pequeña rendija permitió al precursor Mijaíl Glinka sentar las bases del Nacionalismo musical ruso, una peculiar síntesis de las corrientes internacionales y las tradiciones locales basada en la tensión y equilibrio entre polos muy diversos: Por el lado de las corrientes internacionales, confluirán géneros consolidados como la gran ópera francesa o el ballet romántico, con los géneros “clasicistas” (música de cámara, concierto, sinfonía) y “modernistas” (poema sinfónico, sinfonía programática, drama musical) germánicos, a los que debe añadirse un experimentalismo armónico inspirado principalmente en Liszt y que conducirá a los rusos a -entre otros- ser los primeros en sintetizar escalas no funcionales como la de tonos enteros o la octatónica (o disminuida).

Por el lado de las tradiciones locales, los nacionalistas rusos serán los más certeros a la hora de acudir a las fuentes folclóricas originales -que aprovecharán para proveerse de melodías, pero también de escalas modales y patrones rítmicos autóctonos-, o bien al coral ortodoxo ruso. Sin embargo, también se verán impelidos a desarrollar estilos folclóricos ficticios bajo la forma de orientalismos, que permitirán a su vez el desarrollo de materiales armónicos y escalísticos específicos igualmente novedosos.


Orientalismo y Nacionalismo ruso

El orientalismo constituirá uno de los rasgos más peculiares de la música rusa del siglo XIX. Entre las causas del éxito de esta tendencia se ha apuntado a la conciencia rusa de su puente entre la Europa “civilizada” y el Asia “salvaje” y “exótica”, pero también a un sentimiento colonialista que encontrará su razón de ser en la expansión siberiana de la segunda mitad de siglo.


[este vídeo solo puede verse desde Youtube]
Mijaíl Glinka – Ruslán y Liudmila – fragmentos [1842]. Este film soviético de 1952 retrata con trazo patriótico y sesgo estalinista el fracasado estreno de Ruslán y Lyudmila en el Teatro Bolshoi de Moscú: Mientras las clases aristocráticas de los pisos inferiores boicotean la obra, el “pueblo” celebra en el gallinero del teatro que el folclore ruso haya penetrado en uno de los bastiones de las élites reaccionarias. El vídeo irecoge la canción del bardo Bayan, el secuestro de Lyudmila, la Danza árabe y la Lezginka (danza caucásica) con la que el mago Chernomor obsequia a la cautiva Lyudmila, la llegada y rescate de Ruslán y la celebración de la boda.

Nikolái Rimski-Kórsakov – Scheherazade –  4º mov. Festival en Bagdad. El mar – El barco de Simbad se estrella en el acantilado [1888]. Esta “suite sinfónica” combina los principios de la sinfonía programática y cíclica con un orientalismo inspirado en diversos cuentos de Las mil y una noches. El movimiento final arranca con una colorista descripción del festival en la corte del sultán, recapitula los temas principales del segundo movimiento hasta que irrumpe en todo esplendor el motivo del Mar/Sultán del primer movimiento. Tras decaer éste, el violín solista despide la obra con el motivo de Scheherazade que termina de contar su último cuento.

Aleksandr Borodín – El príncipe Ígor  Acto II – Danzas polovtsianas [1890]. Las Danzas polovtsianas incluidas en la única ópera de Borodin se convirtió en favorita de las salas de conciertos y la muestra más rotunda del “primitivismo” ruso hasta la llegada de La consagración de la primavera [1913] stravinskyana. Con estas danzas, el Kan de los polovtsi (tribu nómada turcomana) agasaja a su prisionero el príncipe Ígor. Las danzas van presentando diversos temas musicales que serán recombinados al final.

Mijaíl Glinka – Ruslán y Liudmila – Acto IV – Danzas orientales, nº3 Lezghinka [1842].

Nikolái Rimski-Kórsakov – Scheherazade –  4º mov. Festival en Bagdad. El mar – El barco de Simbad se estrella en el acantilado [1888].


Occidentalistas y eslavófilos

Escena de El lago de los cisnes [1877] de P. I. Chaikovsky en una producción del Teatro Bolshoi de 1901.

Escena de El lago de los cisnes [1877] de P. I. Chaikovsky en una producción del Teatro Bolshoi de 1901.

La derrota rusa en la Guerra de Crimea [1856] puso de manifiesto el atraso tecnológico de Rusia con respecto a las potencias occidentales británica y francesa. El reinado de Alejandro II canalizó el descontento de las clases urbanas mediante un ambicioso programa de reformas de corte liberal que dinamizó la economía y la cultura rusa liberándolas de trabas y censura, respectivamente.

La polémica entre occidentalistas y eslavófilos que dividió a los reformistas rusos durante estas décadas se extendió también al ámbito musical. La fundación de los conservatorios imperiales de San Petersburgo [1862] y Moscú [1866] por los hermanos Anton y Nikolai Rubinstein, respectivamente, sentó las bases para la formación de una nueva generación de músicos profesionales.

El eslavismo musical cristalizó en torno a Mili Balakírev, quien congregó y lideró a un puñado de jóvenes seguidores (Los Cinco, con Modest Musorgsky, Nikolai Rimsky-Korsakov y Aleksandr Borodín como miembros más destacados) a los que alentó a evitar la formación académica y a aprender composición de forma empírica, mediante su guía y el estudio de obras de compositores como Glinka, Berlioz, Schumann o Liszt, así como a acudir al folclore nacional como fuente de inspiración para el desarrollo de un estilo musical específicamente ruso.

En respuesta a la fundación del conservatorio de San Petersburgo, Balakírev fundaría ese mismo año la Escuela Libre de Música, que ofrecería conciertos públicos y educación musical no profesional gratuita, con énfasis en la música vocal y coral. El afán transgresor de Los Cinco propició el desarrollo de un lenguaje armónico original e innovador, aunque su amateurismo repercutió también en que su producción musical fuera relativamente exigua debido a lo trabajoso que resultaba el proceso compositivo.


El occidentalismo ruso

Los occidentalistas rusos importaron los modelos europeos con una falta de prejuicios que propició cruces entre géneros y sensibilidades -clasicistas y modernistas, además de nacionalistas- inimaginables en sus lugares de origen. El más destacado de ellos -Chaikovsky- cultivó prácticamente todos los géneros musicales (cámara, sinfónico, ópera, ballet, etc.) y es autor de los tres ballets románticos más apreciados hoy en día.

La composición de música de ballet corrió a cargo durante el siglo XIX de compositores especializados. Sometidas a las exigencias del coreógrafo (ritmos, tempi, número de compases, etc.) y a numerosas convenciones, son escasas las partituras de ballet musicalmente destacables por sus propios méritos. Chaikovsky fue -junto al francés Léo Delibes– uno de los pocos en trascender las limitaciones del género.

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Piotr Ilich Chaikovski – Trío para piano en La menor op.50 – 1er mov. Pezzo elegiaco (primera parte) [1882]. Este Trío con piano -dedicado “a la memoria de un gran artista”, en este caso a Nikolai Rubinstein– no solo es portador de un subtexto elegiaco y una emotividad a flor de piel infrecuente en la música de cámara germánica, sino que además desafía las estructuras clásicas tanto por su división en dos extensos movimientos como por la libertad formal del primero de ellos.

Piotr Ilich Chaikovski – La bella durmiente – Acto I – nº9 Final [1890]. Este ballet está basado en el célebre cuento de Charles Perrault y contiene alguno de los episodios músico-dramáticos más destacables del género. La princesa Aurora sucumbe a la maldición de la bruja Carabosse pinchándose el dedo con el huso de una rueca el día de su cumpleaños y falleciendo ante el estupor de sus padres e invitados. La intervención del hada de las Lilas convertirá la muerte en un sueño del que solo despertará mediante un beso de amor verdadero.

Serguéi Rajmáninov – Concierto para piano nº2 op.18 – 1er mov. Moderato [1901]. Sucesor espiritual de Chaikovsky y virtuoso del piano, Rajmáninov escribió dos de los conciertos para piano más exigentes y populares del repertorio (el 2ª y el 3º de un total de cuatro). El primer movimiento del Concierto nº2 exhibe una rigurosa forma de sonata con una breve introducción pianística. Como dato llamativo, el piano jamás enuncia el apasionado arranque del Tema A, que corre a cargo de la orquesta tanto en la Exposición como en la Recapitulación.


Piotr Ilich Chaikovski – La bella durmiente – Acto I – nº9 Final [1890].

Serguéi Rajmáninov – Concierto para piano nº2 op.18 – 1er mov. Moderato [1901].

El legado musical ruso

Sadko en el reino subacuático [1876], tema tratado por Rimsky-Korsakov en su ópera Sadko [1896].

Sadko en el reino subacuático [1876], tema tratado por Rimsky-Korsakov en su ópera Sadko [1896].

Pese a las suspicacias de algunos partidarios de uno u otro bando musical, la convivencia de ambas corrientes supuso un intercambio de influencias que enriqueció la escena musical rusa hasta situarla en unas pocas décadas en el primer plano internacional. La música de Chaikovsky -principalmente la sinfónica- encontró una sólida posición en las salas de concierto desde Alemania hasta los Estados Unidos de América y se convirtió a principios del siglo XX en una de las fuentes fundamentales del cine mudo y sonoro.

Por otro lado, tras la muerte de Borodín y Musorgsky, Rimsky-Korsakov desarrolló una intensa -y polémica- tarea de acabado y revisión de las obras de estos compositores que fue inestimable para la integración de su música -especialmente de sus óperas- en el repertorio internacional.

Su labor pedagógica en el Conservatorio de San Petersburgo fue esencial para el desarrollo de una vanguardia específicamente rusa de la que formará parte un joven Ígor Stravinsky, considerado después uno de los compositores más influyentes del siglo XX. La concurrencia en París de la música de Los Cinco y de Stravinsky a través de los Ballets Rusos de Serguei Diaguilev, supondrá un importante acicate para el desarrollo del Impresionismo francés y de algunas de las revoluciones musicales fundamentales del nuevo siglo.


Los tres escenarios de la ópera rusa

La ópera rusa exhibe una muy notable variedad en cuanto a los asuntos tratados y el enfoque dramático adoptado, como muestran los siguientes ejemplos. Inspirándose en el modelo de la gran ópera francesa, Musorgsky produjo dos de los dramas históricos más sobrecogedores y originales del teatro musical ruso. El primero de ellos, Boris Godunov, realiza un retrato del zar usurpador que accedió al trono de Rusia tras -supuestamente- ordenar el asesinato del zarévich Dimitri que entonces contaba con 10 años de edad.

Chaikovsky descolló en el ámbito del drama intimista de corte realista. Muchos han visto en Evgueni Oneguin un reflejo de los padecimientos sufridos por su secreta condición homosexual así como del puritanismo de la sociedad rusa. Por su parte, Rimsky-Korsakov dedicó la mayor parte de sus proyectos operísticos al folclore nacional ruso, a sus cuentos y sus leyendas populares, cultivando en ellos un lenguaje orientalista que derivó en su etapa final hacia un estilo más moderno y oscuro.

Modest Músorgski – Boris Godunov – Acto IV – Escena de la muerte de Boris [1869/1874].  El fantasma del zarévich asesinado unido a las conjuras de los boyardos terminan de minar la salud física y mental del zar Boris. En la hora de su muerte, pide a Dios que preserve a sus hijos del destino sufrido por el zarévich Dimitri en una conmovedora escena en la que el tañido de las campanas se funde con el canto ortodoxo ruso que anuncia su muerte a los fieles.

Piotr Ilich Chaikovski – Evgueni Oneguin – Acto III – Dúo final  [1875]. Incapaz de sentir verdadero amor por las mujeres, Onegin rechaza la apasionada declaración de amor de la joven Tatiana. Mata a su mejor amigo en un duelo motivado por una estúpida provocación y huye del país, desolado por su pérdida. Años después, encuentra a Tatiana en una fiesta de la alta sociedad como esposa de un potentado y anciano príncipe. Deslumbrado, apela a su antiguo amor y le declara el suyo, pero ahora es a ella a quien toca rechazarlo.

Nikolái Rimski-Kórsakov – Sadko – Escena IV – Aria del marino indio [1896]. Esta ópera, basada en una leyenda medieval, cuenta las aventuras de Sadko, un pobre músico que encuentra la fortuna exhibiendo su arte en la corte del rey de los mares. En una animada escena en el puerto de Novgorod tres capitanes -uno vikingo, otro indio y otro veneciano- ofrecen sus flotas a Sadko para acometer nuevas empresas. La canción del marino indio se convirtió en el números más célebre de la ópera.

Modest Músorgski – Boris Godunov – Acto IV – Muerte de Boris [1874].

Piotr Ilich Chaikovski – Evgueni Oneguin – Acto III – Duo final  [1875].

Nikolái Rimski-Kórsakov – Sadko – Escena IV – Aria del marino indio [1896].

Ejercicios de la Unidad 21

6 comments

  1. Increible como los rusos asimilan y enriquecen en poco tiempo la música occidental y al mismo tiempo luchan por rescatar su folklore. Lo que más me ha impresionado, Gergiev dirigiendo a la orquesta en Sheherezade, ver la interpretación de la música ayuda muchísimo a entenderla.

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