Unidad 33 – Cambio de ciclo

rhythm

“I wish it need not have happened in my time,” said Frodo. “So do I,” said Gandalf, “and so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.”

J.R.R. Tolkien, The Fellowship of the Ring

La caída del muro de Berlin [1989] y la sustitución de las ideologías clásicas por el pragmatismo individualista característico del pensamiento débil o posmoderno, unida a la crisis económica de 2008, han puesto de manifiesto el progresivo y silencioso deterioro de las bases sociales que habían sustentado la música clásica durante la segunda mitad del siglo XX.

De forma imperceptible, la sociedad se había ido distanciando de ella -de la música, pero también de sus escenarios y sus valores- asimilando poco a poco las premisas de la música de entretenimiento. Entre ellas, la valoración de la música según criterios de estricta rentabilidad y éxito mediático. La acentuación de la dependencia de la música actual con respecto a las tecnologías del sonido –mass media incluidas- no hace sino complicar aún más cualquier tipo de previsiones en torno al futuro de la música en el siglo XXI.

La quiebra del modelo institucional clásico

Huelga en la Sinfónica de Chicago por los recortes aplicados para subsanar las pérdidas acumuladas de 10 M$ durante los últimos 10 años (2012).

Huelga en la Sinfónica de Chicago por los recortes aplicados para subsanar las pérdidas acumuladas de 10 M$ durante los últimos 10 años (2012).

El cierre de numerosas orquestas europeas y americanas a raíz de la crisis económica de 2008 ha evidenciado la quiebra -gestada, como toda burbuja, desde tiempo atrás- de los modelos de gestión que se habían sostenido la música clásica durante la segunda mitad del siglo XX: Unos modelos basados en la reiteración ad nauseam del canon clásico, y animados por un star system de directores y solistas con honorarios astronómicos.

El modelo estadounidense de mecenazgo empresarial se está enfrentando –entre otros– al desplazamiento de las donaciones antes destinadas a la música clásica a proyectos -socialmente mejor valorados- relacionados con la pobreza y el desarrollo.

Mientras, el superprotegido modelo europeo se enfrenta a los más duros recortes de su historia reciente –Alemania, Francia, España– como respuesta apresurada a unos modelos de gestión conservadores que durante décadas no han tomado suficientemente en serio ni el descenso de la afluencia del público ni la formación de nuevas audiencias, especialmente entre los jóvenes.

Estas nuevas incertidumbres inciden principalmente en una profesión -la del instrumentista, clásico o moderno- que lleva mucho tiempo enfrentándose a un lento declive, teniendo en cuenta que en menos de un siglo ha pasado de ser imprescindible para la música a dejar de serlo, debido a la introducción sucesiva del sonido amplificado, del sonido grabado y, finalmente, de la música electrónica.

En el caso de la música clásica, si a principios del siglo XX las orquestas estables debían enfrentarse al pluriempleo de sus miembros –por ejemplo, en orquestas de baile-, a principios del XXI las orquestas constituyen prácticamente la única salida laboral -si exceptuamos la enseñanza- a una profesión que exige además un periodo formativo excepcionalmente duro, caro, extenso y con abultadísimos índices de fracaso. La falta de expectativas, la creciente precariedad laboral y el decreciente prestigio social de la profesión auguran al instrumentista del siglo XXI un destino cada vez más quijotesco.


El músico profesional en extinción

La intensa penetración de la electrónica en ámbitos como el audiovisual o el del ocio urbano están reconfigurando a marchas forzadas un mapa profesional musical cada vez más estrecho en el cual el instrumentista se parece cada vez más a un dinosaurio sobreviviendo a un ecosistema crecientemente hostil.

Por un lado, los secuenciadores se han convertido ya en el instrumento musical “rey” de nuestro tiempo, tal como lo fueron el violín en el siglo XVII, el piano en el XIX, o la guitarra eléctrica en la segunda mitad del XX. Por otro, la doctrina do-it-yourself -la posibilidad de autoproducir música sin depender de los canales institucionales o comerciales establecidos- ha constituido un ideal democratizador consustancial a algunas corrientes de la música electrónica entroncadas con el movimiento punk.

Aparte de ofrecer unos recursos sonoros completamente nuevos, la integración de la electrónica con instrumentos acústicos permite obtener sonoridades densas y ricas… limitando la contratación de músicos. El desarrollo en paralelo de esta fórmula tanto en la música clásica -instrumentista más electrónica en vivo- como en la moderna -improvisador y DJ o productor– augura una cierta confluencia de dos ámbitos -el clásico y el moderno- que han permanecido radicalmente apartados sociológicamente durante todo el siglo XX.

Conlon Nancarrow – Estudio para pianola nº 21 [1962]. La pianola -especie de antecesor mecánico del secuenciador- ofreció al compositor mexicano de origen estadounidense Conlon Nancarrow unas posibilidades de organización rítmica que finalmente le condujeron a abandonar la notación y componer sus obras directamente sobre los rollos de pianola. Es el caso de este canon cuyas dos voces van invirtiendo sus velocidades, de modo que la “lenta” va acelerando mientras la “rápida” decelera.

Cornelius Cardew – The Great Learning – Paragraph 7 [1969]. (pulsa aquí para ver una interpretación más profesional). Este compositor, que inició brillantemente su carrera musical en el serialismo integral -como asistente de Karlheinz Stockhausen a finales de los 50-, se convirtió en un audaz experimentalista en los 60 y terminar -como militante comunista- dedicándose a la canción protesta en los 70. The Great Learning -obra compuesta para no-músicos- constituye un impactante exponente del ideal democratizador de Cardew (descarga partitura).

Kaija Saariaho – Lonh, para soprano y electrónica en vivo [1996]. La electrónica en vivo ha sido cultivada con especial intensidad por los compositores de la órbita espectralista, como la finlandesa Kaija Saariaho. Esta obra pone en sonidos un poema del trovador Jaufre Rudel. La parte electrónica utiliza el texto del poema recitado en tres lenguas (y voces) distintas y sonidos de la naturaleza (lluvia, pájaros, etc.), procesados mediante las aplicaciones Chant (síntesis vocal), AudioSculpt (síntesis espectral), ProTools (mezcla), más la espacialización.

Conlon Nancarrow – Estudio para pianola nº 21 [1962].

Cornelius Cardew – The Great Learning – Paragraph 7 [1969].

Kaija Saariaho – Lonh, para soprano y electrónica en vivo [1996].

Nuevos escenarios musicales

El pionero Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band [1967] elevó el estatus creativo del productor musical.

Álbumes como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band [1967] elevaron el estatus creativo del productor musical, así como el prestigio del LP como medio de expresión artística.

La historia de occidente ha registrado numerosas transformaciones en sus ecosistemas musicales: El apogeo de la burguesía urbana arrebató la centralidad cultural a la iglesia para otorgársela al teatro musical durante el siglo XVII (Unidad 8). Más tarde, las aspiraciones nacionalistas de la gran burguesía de la era industrial desplazaron esta centralidad hacia la sala de conciertos (Unidad 23). En un proceso similar, la sala de conciertos ha ido cediendo, lenta pero inexorablemente, su centralidad a otros escenarios aparecidos a lo largo del siglo XX, como los festivales musicales, pero sobre todo al LP y a su sucesor el CD (Unidad 32), hasta llegar al mp3 e Internet en nuestros días.

La eclosión tecnológica del siglo XX ha generado unos ecosistemas musicales que han relativizado la primacía de la notación musical con respecto a otros componentes creativos situados en un ámbito más netamente sonoro. Así, la evolución del jazz trazada por álbumes como The birth of the cool [1954], Kind of Blue [1959] o Bitches Brew [1970] han planteado escenarios creativos distribuidos -en distintas proporciones en cada caso- entre las figuras del compositor, el arreglista, el improvisador y el productor, concediendo a veces al primero un valor casi nominal.

Un reparto similar de la tarea creativa en el ámbito del rock dio lugar a álbumes conceptuales -como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band [1967] o The Wall [1979]- ejemplos de creación colectiva y distribuida, pero con una intención artística perfectamente unitaria.

Parece evidente que el declive de la notación acabará a medio plazo por redefinir el rol del compositor, teniendo en cuenta que la íntima dependencia entre ambos -en la acepción clásica de compositor como “escritor” de música-, oculta en realidad la variada polisemia del término: En efecto, como hemos visto a lo largo de este curso, el término compositor ha servido para designar perfiles técnicos, profesionales y artísticos muy diversos, como el trovador (compositor ágrafo medieval, Unidad 2), el maestro de capilla renacentista (Unidad 5), el compositor-instrumentista del Renacimiento (Unidad 7) del Barroco (Unidad 10) o del Romanticismo (Unidad 16), el compositor de ópera del siglo XVII (Unidad 8) o el compositor profesional moderno, consolidado a partir del Barroco tardío (Unidad 11).

La adaptación -o no- a nuevos medios en los que la notación podría no llegar a jugar ningún papel, así como la extensión de su actividad a ámbitos creativos en los que el criterio artístico del compositor deba subordinarse y coordinarse con el de otros responsables artísticos -como es el caso del cine o los medios audiovisuales-, constituirán dos factores decisivos en la redefinición del rol del compositor del siglo XXI.


La aldea multicultural

La creciente interculturalidad de las sociedades desarrolladas ha quebrado buena parte del discurso eurocéntrico asumido por las vanguardias europeas (Unidad 31), según el cual sería históricamente irrelevante cualquier propuesta musical que no conectase de un modo adecuado con el canon establecido a partir de Darmstadt. Los siguientes vídeos muestran la obra de algunos de los compositores con mayor proyección internacional de nuestros días que representan perfectamente este espíritu intercultural.

La ópera Nixon en China, de John Adams ha creado escuela en la ópera anglosajona, donde han proliferado temáticas pop muy variopintas. Es el caso de Powder her face [1995] de Thomas Adès o de Anne Nicole [2011] de Mark-Anthony Turnage, basadas en hechos reales propios de la prensa sensacionalista.

Tan Dun alcanzó proyección masiva como autor de la banda sonora del film Tigre y Dragón [2000] de Ang Lee. Como compositor, Dun ha integrado en la orquesta diversos materiales -como el agua, el papel, la cerámica o la piedra- utilizados para producir sonidos en lo que ha denominado “música orgánica”.

Maria Schneider es un ejemplo de compositora crossover -cada vez más frecuente-. Procedente del jazz -en concreto, de la composición para Big Band-, fue ganadora de un Premio Grammy a la Mejor composición clásica contemporánea en 2013 por su obra Winter Morning Walks.

John Luther Adams – Nixon en China – Aria “I am the wife of Mao Zedong” [1987]. Los estilos postminimalistas norteamericanos han adoptado con frecuencia una estética cercana al pop. John Adams se ha convertido en el compositor vivo más interpretado en las salas de concierto de todo el mundo. Su primera ópera –Nixon en China– fue recibida con enorme escepticismo debido a lo prosaico de su argumento: la visita del presidente Nixon a la China de Mao efectuado en 1972.

Tan Dun – Concierto para Guzheng – 1er mov. [1999]. También ha integrado instrumentos de la música clásica china, como en este concierto para guzheng y orquesta de cuerda, del que ha publicado diversas versiones para distintos instrumentos chinos. Tan Dun recibió de Google y Youtube el encargo de componer la primera obra para la Orquesta Sinfónica Youtube: la Sinfonía de Internet Eroica [2009].

Maria Schneider – Concert in the garden – Choro dançado [2004]. Esta compositora y arreglista de jazz es una de las más destacadas líder de Big Band de su generación. Su álbum Concert in the garden reúne influencias del flamenco y la música brasileña.

John Adams – Nixon en China – Aria “I am the wife of Mao Zedong” [1987].

Tan Dun – Concierto para Zheng – 1er mov. [1999].

Maria Schneider – Concert in the garden – Choro dançado [2004].

La Edad del Sonido

Mensaje de Frank Zappa a las nuevas generacions: "El progreso es imposible sin rupturas". Todo un reto en un mundo cada vez más uniforme musicalmente por la presión de la industria musical.

Mensaje de Frank Zappa a las jóvenes generaciones: “El progreso es imposible sin desviación de la norma”. Todo un reto en un mundo cada vez más uniforme musicalmente por la presión de la cultura de masas y la industria musical.

Si hay algo que la Historia nos enseña es: Primero, que el mundo cambia permanentemente, y por lo tanto, toda manifestación cultural está sujeta a un ciclo que concluye siempre con su extinción. Y segundo que, en el caso de la música, la tecnología y la sociedad son los factores que configuran en mayor medida los espacios -sonoros, sociales e ideológicos- en los que ésta podrá -o no- desenvolverse.

Es lícito, por ello, relativizar al máximo el mito -forjado desde el Romanticismo- que postula la existencia de una tradición musical occidental -como si el camino entre el canto gregorianoMichael Jackson (o John Cage) hubiera sido una línea recta-, pues a lo largo de este recorrido han coexistido incontables tradiciones -instrumentos, teorías, repertorios, formas, géneros, estéticas, etc.- que en su mayor parte han quedado literalmente extintas y olvidadas.

Si algo cabe esperar de una revolución tan profunda como la que van a seguir operando las tecnologías del sonido, son transformaciones al menos tan profundas como las que en su día indujo la notación musical: Y si la notación musical ha empujado a las tradiciones orales a una marginalidad tan inimaginable -y sin embargo, real- hasta conseguir que la mayoría de los músicos (notacionales/ clásicos) sean incapaces de hacer música si no es con una partitura delante, no debería extrañarnos que llegue un día en que los músicos del futuro puedan haber dejado de usar -e incluso de entender- las partituras.

Hemos estudiado a lo largo de este curso dos casos que presentan importantes paralelismos con la situación actual. El primero es la escisión producida en el siglo XVII entre el estilo antiguo y el moderno (Unidad 8), reminiscente de la escisión de la música del siglo XX en dos grandes corrientes sociológicas y culturales casi impermeables entre sí: la clásica/culta y la moderna/popular.

En ambos caos, una corriente más simple y orientada a los nuevos mercados puso en jaque a una tradición más compleja y venerable. Sin que sirva de augurio, la escisión Barroca se resolvió de tal modo que fue el estilo moderno el que acabó dictando la evolución de la música europea aunque, con el tiempo, algunos de los procedimientos del estilo antiguo se readaptaron -o rehabilitaron- al nuevo escenario, enriqueciéndolo y complementándolo.

El segundo -y más preocupante- paralelismo lo ofrece la invasión internacional de las modas francesas en las primeras décadas del siglo XIX (Unidad 16) que provocadoría la reacción clasicista en Alemania (Unidad 17). Este caso presenta evidentes paralelismos con la invasión a escala mundial de la música comercial estadounidense -y británica- durante la práctica totalidad del siglo XX.

Una invasión que no solo ha arrasado -o transformado radicalmente- las tradiciones locales de medio mundo, sino que constituye -por su voracidad y ausencia de límites- un serio obstáculo para el desarrollo o supervivencia de cualquier música que se plantee algo más que repetir las mismas fórmulas hasta la saciedad y alcanzar la difusión más masiva posible.

El establecimiento de conclusiones a partir de este precedente es mucho más inseguro -y desolador-, habida cuenta el gigantesco volumen del show business contemporáneo, así como la dificultad para prever qué tipo de movimiento social -el del Romanticismo alemán fue el nacionalismo- podría articular en un futuro no demasiado lejano la base social suficiente para revertir sus devastadores efectos.


El músico al rescate de sus valores

Como hemos visto en esta unidad, la crisis que soporta la música clásica en nuestros días se inscribe en una crisis mucho más profunda que afecta al concepto mismo de música como objeto de disfrute estético y a la posibilidad del artista de explorar los caminos menos transitados sin caer en la marginalidad más absoluta, sean éstos “clásicos” o “modernos”. Los siguientes vídeos ilustran la movilización de los músicos para recordar a la sociedad sus valores.

Igor Stravinsky – La consagración de la primavera [1913] – Proyecto Rhythm is it! [2004]. Orquestas como la Sinfónica de Londres o la Filarmónica de Berlín han sido pioneras en desarrollar innovadores modelos de gestión y de inserción en sus respectivos entornos que las han situado en posiciones envidiablemente solventes. El proyecto mostrado en este documental reunió a 250 niños y jóvenes de los suburbios berlineses para participar en un espectacular montaje del ballet La consagración de la primavera de Igor Stravinsky.

Giuseppe VerdiNabucco [1842] – Alegato de Riccardo Muti en favor de la cultura en la Ópera de Roma [2011]. Los recortes aplicados por el gobierno Berlusconi -antiguo cantante de cruceros- a la cultura italiana a causa de la crisis económica de 2008 colmaron la paciencia del director de orquesta Riccardo Muti -una de las grandes estrellas de la batuta de los años de la burbuja sinfónica- quien, durante una representación de la ópera Nabucco en la Ópera de Roma, se dirigió al público para denunciar públicamente estos recortes, recibiendo la ovación del público y de los músicos del coro y la orquesta.

George Harrison – Here Comes The Sun [1969] – Flashmob en una oficina de empleo madrileña [2013]. El flashmob ha sido una de las técnicas de comunicación más utilizadas por las orquestas sinfónicas para vincularse de nuevo con la sociedad y comunicarle su situación de precariedad. Pese a que Youtube está llena de flashmobs de este tipo, hemos escogido para la ocasión uno más modesto organizado por una emisora de radio en una oficina de empleo madrileña. Estos jóvenes músicos hacen valer de este modo una emoción cada vez más rara y desconocida en nuestra sociedad: la de escuchar instrumentos en vivo… ¡y sin enchufes!

Ejercicios de la Unidad 33

11 comments

  1. Enhorabuena por el curso. Creo que proporciona una visión global de como ha ido evolucionando la música a lo largo de la historia a partir de sus características musicales, las condiciones sociales, técnicas etc… Puede verse como un mapa que coloca a músicos y estilos en un todo. Se agradece el abandono del antiguo enfoque: historia de la música=vida de unos pocos compositores. Y lo mejor, el curso permite ser conscientes de los cambios enormes que estamos viviendo ¡hoy en día!. Enhorabuena por el uso de recursos web, YouTube, Spotify etc… Con estos medios es un privilegio “estudiar” música.

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