Unidad 35 – La era del sonido

rhythm

“I wish it need not have happened in my time,” said Frodo. “So do I,” said Gandalf, “and so do all who live to see such times. But that is not for them to decide. All we have to decide is what to do with the time that is given us.”

J.R.R. Tolkien, The Fellowship of the Ring

La caída del muro de Berlin [1989] y la sustitución de las ideologías clásicas por el pragmatismo individualista característico del pensamiento débil o posmoderno, unida a la crisis económica de 2008, han puesto de manifiesto el progresivo y silencioso deterioro de las bases sociales que habían sustentado la música clásica durante la segunda mitad del siglo XX.

De forma imperceptible, la sociedad se había ido distanciando de ella -de la música, pero también de sus escenarios y sus valores- asimilando poco a poco las premisas de la música de entretenimiento. Entre ellas, la valoración de la música según criterios de estricta rentabilidad y éxito mediático. La acentuación de la dependencia de la música actual con respecto a las tecnologías del sonido –mass media incluidas- no hace sino complicar aún más cualquier tipo de previsiones en torno al futuro de la música en el siglo XXI.

La quiebra del modelo institucional clásico

Huelga en la Sinfónica de Chicago por los recortes aplicados para subsanar las pérdidas acumuladas de 10 M$ durante los últimos 10 años (2012).

Huelga en la Sinfónica de Chicago por los recortes aplicados para subsanar las pérdidas acumuladas de 10 M$ durante los últimos 10 años (2012).

El cierre de numerosas orquestas europeas y americanas a raíz de la crisis económica de 2008 ha evidenciado la quiebra -gestada, como toda burbuja, desde tiempo atrás- de los modelos de gestión que se habían sostenido la música clásica durante la segunda mitad del siglo XX: Unos modelos basados en la reiteración ad nauseam del canon clásico, y animados por un star system de directores y solistas con honorarios astronómicos.

El modelo estadounidense de mecenazgo empresarial se está enfrentando –entre otros– al desplazamiento de las donaciones antes destinadas a la música clásica a proyectos -socialmente mejor valorados- relacionados con la pobreza y el desarrollo. Mientras, el superprotegido modelo europeo se ha enfrentado a los más duros recortes de su historia reciente –Alemania, Francia, España– como respuesta apresurada a unos modelos de gestión conservadores que durante décadas no han tomado suficientemente en serio ni el descenso de la afluencia del público ni la formación de nuevas audiencias, especialmente entre los jóvenes.

Estas nuevas incertidumbres inciden principalmente en una profesión -la del instrumentista, clásico o moderno- que lleva mucho tiempo enfrentándose a un lento declive, teniendo en cuenta que en menos de un siglo ha pasado de ser imprescindible para la música a dejar de serlo, debido a la introducción sucesiva del sonido amplificado, del sonido grabado y, finalmente, de la música electrónica.

El fácil acceso a inmensas cantidades de música ha provocado una importante devaluación de ésta, afectando no solo a su valor económico sino también a su valor estético y a los paradigmas según los cuales juzgamos dicho valor. La escucha individual a través de dispositivos portátiles, la reproducción en modo aleatorio y la posibilidad de elaborar listas de reproducción que ofrecen las actuales dispositivos y aplicaciones de audio, han generado un nuevo paradigma basado en la regulación del estado de ánimo (mood regulation) que pulveriza las jerarquías musicales tradicionales basadas en la calidad o la tradición cultural. La falta de expectativas, la creciente precariedad laboral y el decreciente prestigio cultural de la música auguran al instrumentista del siglo XXI un destino cada vez más quijotesco.


El instrumentista en extinción

Los secuenciadores se han convertido ya en el instrumento musical “rey” de nuestro tiempo, tal como lo fueron el violín en el siglo XVII, el piano en el XIX, o la guitarra eléctrica en la segunda mitad del XX. Por otro, la doctrina do-it-yourself -la posibilidad de autoproducir música sin depender de los canales institucionales o comerciales establecidos- ha constituido un ideal democratizador consustancial a algunas corrientes de la música electrónica entroncadas con el movimiento punk.

En esta corriente se inscribe Cornelius Cardew, quien inició brillantemente su carrera musical en el serialismo integral -como asistente de Karlheinz Stockhausen a finales de los 50-, se convirtió en un audaz experimentalista en los 60 y terminó -como militante comunista- dedicándose a la canción protesta en los 70. En su periodo intermedio abogó, como líder de la Scratch Orchestra, por un tipo de música que “todo el mundo” (con o sin formación musical previa) pudiera hacer.

Las enormes posibilidades de la autoproducción, unido a la disponibilidad de potentes canales de distribución horizontales a través de Internet han permitido que una elaboración casera se convierta en un fenómeno global o (en unos pocos casos) el acontecimiento musical del año. Gracias a Internet han proliferado géneros como el bastard pop, estrellas como Justin Bieber (2008), éxitos como el Gangnam Style (2012) o revelaciones como Jacob Collier (2011).

Conlon Nancarrow – Estudio para pianola nº 21 [1962]. La pianola -especie de antecesor mecánico del secuenciador- fue utilizada por el compositor mexicano de origen estadounidense Conlon Nancarrow para “programar” su compleja rítmica en rollos perforados. Es el caso de este canon cuyas dos voces van invirtiendo sus velocidades, de modo que la “lenta” va acelerando mientras la “rápida” decelera.

Cornelius Cardew – The Great Learning – Paragraph 4 [1969]. The Great Learning -obra compuesta para no-músicos- constituye un impactante exponente del ideal democratizador de Cardew. La partitura consiste en una serie de instrucciones acerca de cómo interpretar la obra, sin una notación específica.

DJ Shadow – Endtroducing….. – “Midnight in a perfect world” [1996]. Título referencial del hip hop instrumental, este álbum fue producido de forma casera mediante el muestreo y mezcla de álbumes comerciales. El álbum, que se editó en un sello independiente, fue realizado a lo largo de dos años con medios modestos.

Conlon Nancarrow – Estudio para pianola nº 21 [1962].

Cornelius Cardew – The Great Learning – Paragraph 7 [1969].

DJ Shadow – Endtroducing….. – “Midnight in a perfect world” [1996].

Nuevos escenarios musicales

El pionero Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band [1967] elevó el estatus creativo del productor musical.

Álbumes como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band [1967] elevaron el estatus creativo del productor musical, así como el prestigio del LP como medio de expresión artística.

La historia de occidente ha registrado numerosas transformaciones en sus ecosistemas musicales: El apogeo de la burguesía urbana arrebató la centralidad cultural a la iglesia para otorgársela al teatro musical durante el siglo XVII (Unidad 8). Más tarde, las aspiraciones nacionalistas de la gran burguesía de la era industrial desplazaron esta centralidad hacia la sala de conciertos (Unidad 23). En un proceso similar, la sala de conciertos ha ido cediendo, lenta pero inexorablemente, su centralidad a otros escenarios aparecidos a lo largo del siglo XX, como los festivales musicales, pero sobre todo a la música grabada (Unidad 33), ubicua en nuestros días gracias Internet y a los dispositivos móviles.

La eclosión tecnológica del siglo XX ha generado unos ecosistemas musicales que han relativizado la primacía de la notación musical con respecto a otros componentes creativos situados en un ámbito más netamente sonoro (Unidad 33). El recorrido trazado por álbumes de jazz como The birth of the cool [1954], Kind of Blue [1959] o Bitches Brew [1970] han planteado escenarios creativos distribuidos -en distintas proporciones en cada caso- entre las figuras del compositor, el arreglista, el improvisador y el productor, concediendo a veces al primero un valor casi nominal. Un reparto similar de la tarea creativa en el ámbito del rock dio lugar a álbumes conceptuales -como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band [1967] o The Wall [1979]- ejemplos de creación colectiva y distribuida, pero con una intención artística perfectamente unitaria.

Parece evidente que el declive de la notación acabará a medio plazo por redefinir el rol del compositor, teniendo en cuenta que la íntima dependencia entre ambos -en la acepción clásica de compositor como “escritor” de música-, oculta en realidad la variada polisemia del término: En efecto, como hemos visto a lo largo de este curso, el término compositor ha servido para designar perfiles técnicos, profesionales y artísticos muy diversos, como el trovador (compositor ágrafo medieval, Unidad 2), el maestro de capilla renacentista (Unidad 5), el compositor-instrumentista del Renacimiento (Unidad 7) del Barroco (Unidad 10), del Romanticismo (Unidad 16) o el instrumentista-improvisador del siglo XX (Unidades 30 y 33), el compositor de ópera del siglo XVII (Unidad 8) o el compositor profesional moderno, consolidado a partir del Barroco tardío (Unidad 11).

La adaptación -o no- a nuevos medios en los que la notación podría no llegar a jugar ningún papel, así como la extensión de su actividad a ámbitos creativos en los que el criterio artístico del compositor deba subordinarse y coordinarse con el de otros responsables artísticos -como es el caso del cine o los medios audiovisuales-, constituirán dos factores decisivos en la redefinición del rol del compositor del siglo XXI.


La aldea multicultural

La creciente interculturalidad de las sociedades desarrolladas ha quebrado buena parte del discurso eurocéntrico asumido por las vanguardias europeas (Unidad 32), según el cual sería históricamente irrelevante cualquier propuesta musical que no conectase de un modo adecuado con el canon establecido a partir de Darmstadt. Los siguientes vídeos muestran la obra de algunos de los compositores con mayor proyección internacional de nuestros días que representan perfectamente este espíritu intercultural.

La ópera Nixon en China, de John Adams ha creado escuela en la ópera anglosajona, donde han proliferado temáticas pop muy variopintas. Es el caso de Powder her face [1995] de Thomas Adès o de Anne Nicole [2011] de Mark-Anthony Turnage, basadas en hechos reales propios de la prensa sensacionalista.

Tan Dun alcanzó proyección masiva como autor de la banda sonora del film Tigre y Dragón [2000] de Ang Lee. Como compositor, Dun ha integrado en la orquesta diversos materiales -como el agua, el papel, la cerámica o la piedra- utilizados para producir sonidos en lo que ha denominado “música orgánica”.

Osvaldo Golijov, compositor argentino de formación clásica, ha utilizado en su música elementos de la música judía, del flamenco y de diversos estilos latinoamericanos. La Pasión según San Marcos es uno de los cuatro oratorios encargados por la Internationale Bachakademie de Stuttgart en conmemoración del 250 aniversario de la muerte de Johann Sebastian Bach (los otros tres compositores escogidos fueron Sofía Gubaidúlina, Tan Dun, y Wolfgang Rihm).

John Luther Adams – Short ride on a fast machine [1987]. Los estilos postminimalistas norteamericanos han adoptado con frecuencia una estética cercana al pop, con ritmos marcados y vivos y armonías transparentes. John Adams es actualmente el compositor vivo más interpretado en las salas de concierto de todo el mundo.

Tan Dun – Concierto para Guzheng – 1er mov. [1999]. También ha integrado instrumentos de la música clásica china, como en este concierto para guzheng y orquesta de cuerda, del que ha publicado diversas versiones para distintos instrumentos chinos. Tan Dun recibió de Google y Youtube el encargo de componer la primera obra para la Orquesta Sinfónica Youtube: la Sinfonía de Internet Eroica [2009].

Osvaldo Golijov – La Pasión según San Marcos – “¿Por qué” [2000]. Este compositor argentino de formación clásica, ha utilizado en su música elementos de la música judía, del flamenco y de diversos estilos latinoamericanos. El crítico Alex Ross escribió de ella que “es una bomba sobre la creencia de que la música clásica es un arte exclusivamente europeo.”


Tan Dun – Concierto para Zheng – 1er mov. [1999].

Osvaldo Golijov – La Pasión según San Marcos – “¿Por qué” [2000].

La Edad del Sonido

Mensaje de Frank Zappa a las nuevas generacions: "El progreso es imposible sin rupturas". Todo un reto en un mundo cada vez más uniforme musicalmente por la presión de la industria musical.

Mensaje de Frank Zappa a las jóvenes generaciones: “El progreso es imposible sin desviación de la norma”. Todo un reto en un mundo cada vez más uniforme musicalmente por la presión de la cultura de masas y la industria musical.

Si hay algo que la Historia nos enseña es: Primero, que el mundo cambia permanentemente, y por lo tanto, toda manifestación cultural está sujeta a un ciclo que concluye siempre con su extinción. Y segundo que, en el caso de la música, la tecnología y la sociedad son los factores que configuran en mayor medida los espacios -sonoros, sociales e ideológicos- en los que ésta podrá -o no- desenvolverse.

Es lícito, por ello, relativizar al máximo el mito -forjado desde el Romanticismo- que postula la existencia de una tradición musical occidental -como si el camino entre el canto gregorianoMichael Jackson (o John Cage) hubiera sido una línea recta-, pues a lo largo de este recorrido han coexistido incontables tradiciones -instrumentos, teorías, repertorios, formas, géneros, estéticas, etc.- que en su mayor parte han quedado literalmente extintas y olvidadas.

Si algo cabe esperar de una revolución tan profunda como la que van a seguir operando las tecnologías del sonido, son transformaciones al menos tan profundas como las que en su día indujo la notación musical: Y si la notación musical ha empujado a las tradiciones orales a una marginalidad tan inimaginable -y sin embargo, real- hasta conseguir que la mayoría de los músicos (notacionales/ clásicos) sean incapaces de hacer música si no es con una partitura delante, no debería extrañarnos que llegue un día en que los músicos del futuro puedan haber dejado de usar -e incluso de entender- las partituras.

Hemos estudiado a lo largo de este curso dos casos que presentan importantes paralelismos con la situación actual. El primero es la escisión producida en el siglo XVII entre el estilo antiguo y el moderno (Unidad 8), reminiscente de la escisión de la música del siglo XX en dos grandes corrientes sociológicas y culturales casi impermeables entre sí: la clásica/culta y la moderna/popular.

En ambos caos, una corriente más simple y orientada a los nuevos mercados puso en jaque a una tradición más compleja y venerable. Sin que sirva de augurio, la escisión Barroca se resolvió de tal modo que fue el estilo moderno el que acabó dictando la evolución de la música europea aunque, con el tiempo, algunos de los procedimientos del estilo antiguo se readaptaron -o rehabilitaron- al nuevo escenario, enriqueciéndolo y complementándolo.

El segundo -y más preocupante- paralelismo lo ofrece la invasión internacional de las modas francesas en las primeras décadas del siglo XIX (Unidad 16) que provocadoría la reacción clasicista en Alemania (Unidad 17). Este caso presenta evidentes paralelismos con la invasión a escala mundial de la música comercial estadounidense -y británica- durante la práctica totalidad del siglo XX.

Una invasión que no solo ha arrasado -o transformado radicalmente- las tradiciones locales de medio mundo, sino que constituye -por su voracidad y ausencia de límites- un serio obstáculo para el desarrollo o supervivencia de cualquier música que se plantee algo más que repetir las mismas fórmulas hasta la saciedad y alcanzar la difusión más masiva posible.

El establecimiento de conclusiones a partir de este precedente es mucho más inseguro -y desolador-, habida cuenta el gigantesco volumen del show business contemporáneo, así como la dificultad para prever qué tipo de movimiento social podría articular en un futuro no demasiado lejano la base social suficiente para reaccionar contra sus devastadores efectos.


Música y género

La brecha de género se ha reducido a a pasos agigantados en los distintos ámbitos musicales desde, aproximadamente, los años 90, lo cual no quiere decir que lo haya hecho de forma uniforme en cada uno de los ámbitos y niveles, especialmente los que llevan aparejado un mayor poder (composición, dirección de orquesta, producción musical, etc.). Determinadas culturas y subculturas musicales (ej. el jazz o el metal) siguen siendo esencialmente masculinas, o siguen marginando a la mujer en el rol de vocalista.

La finlandesa Kaija Saariaho es una de las compositoras más prestigiosas de la música de concierto europea de las últimas décadas. Formada en el IRCAM, ha cultivado las técnicas espectralistas tanto en el ámbito instrumental como en el de la música electrónica.

La islandesa Bjök, cantante, multi instrumentista, productora y compositora de música electrónica, ocupa un puesto especial en la música electrónica de su tiempo por su experimentalismo y refinamiento tímbrico, así como por lo ecléctico de su inspiración.

La estadounidense Maria Schneider es actualmente una de las figuras más reconocida en el ámbito del jazz -en concreto, de la composición para big band-. Ha sido ganadora de un Premio Grammy a la Mejor composición clásica contemporánea en 2013 por su obra Winter Morning Walks.


Kaija Saariaho – Lonh, para soprano yelectrónica en vivo [1996]. Esta obra pone en música un poema del trovador Jaufre Rudel. La parte electrónica utiliza el texto en tres lenguas distintas y sonidos de la naturaleza (lluvia, pájaros, etc.), procesados mediante las aplicaciones Chant (síntesis vocal), AudioSculpt (síntesis espectral), ProTools (mezcla), más la espacialización.

Björk – Homogenic – “Bachelorette” [1997]. Este disco contó con la participación de un octeto de cuerda clásico y llamó la atención por su carácter experimental. En la canción participan también trompas y timbales sobre una base de electrónica en ritmo pausado que le dota de un carácter casi sinfónico.

Maria Schneider – Concert in the garden – Choro dançado [2004]. Esta compositora y arreglista de jazz es una de las más destacadas líder de big band de su generación. Su álbum Concert in the garden reúne influencias del flamenco y la música brasileña.

Kaija Saariaho – Lonh, para soprano y electrónica en vivo [1996].

Björk – Homogenic – “Bachelorette” [1997].

Maria Schneider – Concert in the garden – Choro dançado [2004].

Ejercicios de la Unidad 35

16 comentarios

  1. No sé cuánto tiempo lleva este curso en linea ni si los profesores siguen leyendo y respondiendo comentarios, el ultimo que veo aquí es de 2015, pero bueno, me arriesgaré, no pierdo nada. Espero que me disculpen porque me ha quedado un poco largo pero es que queria explicarme bien.

    No soy músico pero sí soy un buen aficionado aunque iletrado musical, simple “disfrutador” de la música, así que permitidme que abuse un poco de vuestro conocimiento para preguntaros si de verdad creeis que la música pop, con todo lo amplio que es el concepto (más lo es “música clásica” y a nadie parece importarle) está al nivel de las canciones de Schumann o las de Josquin, Enzina, Flecha, Strauss…?
    Juro que intento adherirme a esa corriente que desde hace unas décadas intenta poner la música pop al mismo nivel que la clásica, pero es que de verdad no lo consigo. Ni siquiera de joven me transmitió la música pop nada más que diversión insustancial, entretenimiento banal, perfecta para irse de copas o hacer una fiesta en el piso de estudiantes, pero ya. Y me siento “culpable”, jaja, en serio, creo que no estoy apreciándola justamente. Podrían indicarme en que me debo fijar, qué “guías” debo seguir para comprender ese interés musical que me pasa desapercibido?

    Me aficioné a la música ya algo mayor, en mi adolescencia gracias a mi madre, que había estudiado piano y sin ser nada parecido a una profesional, tocaba bastante bien sobre todo algunas sonatas de Beethoven, y hasta se defendía con algo del Chopin y el Rachmaninov no más virtuosístico pero casi. Yo nunca estudié música pero ella ponía discos en el equipo del comedor o tocaba en el piano que estaba ahí y si yo estaba en la sala leyendo o dibujando, me hacía comentarios cortos “explicándome” sinfonías de Brahms, Beethoven, conciertos, la suite Iberia, etc. Comentarios como “fíjate en ese “tirori” que suena en las flautas cómo se repite en los clarinetes y ahora contrasta como si fuese una respuesta a este otro motivo de los violines”. Cosas así como apuntes breves más que explicaciones en realidad. Yo al principio no hacía mucho caso y a veces hasta me iba del salón, pero lo cierto es que acabé cogiendo el gusto y gracias a esas indicaciones aprendí a escuchar la música. Y acabé sin poder vivir sin este arte maravilloso del que ya demasiado mayor sí que me arrepentí de no haber estudiado.
    Cuando ella me faltó seguí escuchando otros repertorios, y ese estilo de “guía” me ha sido válido para apreciar músicas tan distintas como la de Luciano Berio o Messiaen y la del Siglo de Oro (ninguna de ellas le gustó nunca mucho a mi madre, por cierto, jeje, auqnue reconocía su buena factura y la inteligencia que demostraban, pero no le comunicaban gran cosa).

    Ese elemental método de “análisis” puramente intuitivo, basado en la simple memoria auditiva y la atención, sin conocimiento técnico (algo de teoría sí aprendí con sus comentarios, claro, pero muy de estar por casa: distinguir una tónica de una dominante, notar cuando se producía una modulación y esas cosas elementales, todas de oído). Pues intento hacer lo mismo con la música comercial, pero honestamente, lo encuentro todo tan elemental, tan machacón, quizá en un tema de cada 30 una idea simpática, una melodía bonita pero poco original, una remezcla “vistosa”… y ya está. La banalidad envuelta en efectismo basado en aturdir el oído con baterías machaconas y bajos fuertes para dar la impresión de que hay algo más…
    Pero luego leo a gente como ustedes, o hablo con amigos que me consta que son inteligentes para la comprensión de la música y tienen un gusto amplísimo, y me hablan de este grupo, aquél, me prestan un disco de blues de los 50, o de bachata, o de rock experimental del 2000 o de algún “bicho raro” como “El niño de Elche” y me parece todo tan estúpido, una película de Marisol, de Pajares y Esteso, una superproducción americana en el “mejor” de los casos que te “secuestra” la atenciónpero cuando acaba sientes que has perdido dos horas de vida, un cliché tras otro cliché, emoción elemental previsible tras emoción elemental y a veces ni siquiera eso, a veces meros insultos para el oído, y debajo de todo ese efectismo y en muchos casos pretenciosidad e ínfulas artísticas como una novela de Paulo Coelho. No encuentro nada, en serio, y pienso que no puede ser, que debo estar equivocado, que no estoy escuchándola bien, mi atención no se está fijando en esas “guías” que si las escuchase, como me enseñó mi madre, todo cobraría sentido.
    Yo no creo que en un blues* o en un vallenato o en una canción trap hay mucho que se le pueda escapar a un oído atento, pero no se, creo que algo estoy haciendo mal, honestamente.

    Obviamente no todo el pop me resulta igual de chorra, grupos antiguos como Pink Foyd o modernos como Franz Ferdinand claro que me dicen más que los rockeros de los 50 que parecía que hacian todos la misma canción una y otra vez (era Schoenberg el que decía que Vivaldi había compuesto el mismo concierto 300 veces? Pues para mi oido, aún peor). Y claro, no digamos si mempongo a comparar con “subproductos” como los de La voz, OT o los esperpentos de Eurovisión. Pero aún así, ni en la mejor canción del mejor grupo de música pop me parece que haya el arte que hay en 10 segundos de un madrigal de Monteverdi o de una cantata de Bach.

    Sigo sin poder “adscribirme” a esa estética igualadora que parece imperar hoy día, no por que no quiera, creo que lo he dejado bastante claro, de verdad que quiero. Asi pues, tendriais alguna recomendación de escucha, alguna consideración estética que señalarme sobre por ejemplo, la música de Bjork, que no consigo entender más que como pop con ruiditos para hacerse la moderna pero que en esencia es tres cuartos de lo mismo, o a la Rosalía con esa supuesta fusión de flamenco, trap y música afro-caribeña y no se que más que se supone que es lo más de lo más? De verdad que me gustaría encontrar el “secreto” de lo que me estoy perdiendo.

    Madre mía qué ladrillo ha quedado. Espero que me disculpeis y si no os lo leeis, lo entenderé perfectamente :-s

    Un saludo!

    * Aclaro que algunos blues antiguos sí me llegan hondo, curiosamente los más simples, los que nada más cantaban un coro de presidiarios negros acompañados de un martillo pilón mientras trabajaban en la cárcel. He escuchado varias grabaciones así que hay en youtube y esa música sí es honda e impresionante de verdad. Ya cuando empezaron a meterle guitarreo y chim-pums para mi la cag…

    1. Hola Diego, gracias por expresar con tanto detenimiento tus ideas y sensaciones. En esta Historia de la Música he intentado sobre todo documentar y relacionar multitud de fenómenos que han tenido lugar a lo largo de los siglos en el ámbito de la música y de los que nos ha quedado algún rastro. También me he propuesto no centrar el relato en valoraciones, lo cual no es exactamente lo mismo que suscribir “esa corriente que desde hace unas décadas intenta poner la música pop al mismo nivel que la clásica”. Entiendo que la labor de un historiador es explicar cómo han ocurrido las cosas, no decidir de qué cosas se debe hablar y de cuáles no. Tampoco creo oportuno estar diciendo en cada momento al lector qué músicas son “mejores” y cuáles “peores”, ya lo decidirá él por sí mismo, sobre todo si de antemano ha tenido interés por acudir a este blog y no a las redes sociales para estar al día del último trending topic de la estrella mediática de turno. Mi misión es facilitar al lector la comprensión de los fenómenos y el acercamiento a las músicas, y después cada cual encontrará sus afinidades. Vamos, exactamente lo mismo que has hecho tú a lo largo de muchos años de experiencia y curiosidad musical.
      Es cierto también que las tres últimas unidades necesitan un repaso (por mi parte). Como casi nunca llego a ellas por estar al final del temario (y del curso), los vídeos son todavía muy genéricos, pues si ves en el resto de unidades he ido incorporando progresivamente nuevos vídeos que publico en mi canal de YouTube (https://www.youtube.com/user/bustena) y que me sirven para presentar ciertos temas de forma más abierta y contextualizada.
      Un abrazo y saludos cordiales. Rafa

      1. Ah, entiendo, no es una historia crítica sino solamente descriptiva la que se cuenta aquí. Me parece bien, solo que no estaba muy al tanto porque acabo de conocer este blog.
        Aunque mi frustración parece que seguirá ahí, jeje. Espero algún día poder encontrar los elementos que me hagan ver en la música comercial ese arte que prácticamente no veo.

        Gracias por leerme y mas aún por respodnerme! Y mas a estas horas! El confinamiento nos pone los horarios patas arriba a todos, por lo que veo, jejeje.

        Un saludo!

      2. Por cierto, apabullante tu canal. Hay material para estarse meses o años. Estupendo! Tanto el blog como el canal va para los favoritos de mi navegador. Volveré por aquí, espero que para escribir menos, jeje.

        Saludos.

  2. Enhorabuena por el curso. Creo que proporciona una visión global de como ha ido evolucionando la música a lo largo de la historia a partir de sus características musicales, las condiciones sociales, técnicas etc… Puede verse como un mapa que coloca a músicos y estilos en un todo. Se agradece el abandono del antiguo enfoque: historia de la música=vida de unos pocos compositores. Y lo mejor, el curso permite ser conscientes de los cambios enormes que estamos viviendo ¡hoy en día!. Enhorabuena por el uso de recursos web, YouTube, Spotify etc… Con estos medios es un privilegio “estudiar” música.

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