Romanticismo y Nacionalismo musical

UNIDAD 16 – Liberalismo y Romanticismo en Francia (ca.1820-1870)

La Revolución Francesa (1789) inició un turbulento periodo de descomposición de las estructuras sociales del Antiguo Régimen. Pese a que las Guerras Napoleónicas (1799-1815) permitieron diseminar los nuevos valores liberales por toda Europa -Países Bajos, Italia, España, Polonia y estados germánicos occidentales- y conmover los cimientos del resto de Europa, la alianza liderada por los imperios británico, austríaco y ruso restauraron la monarquía borbónica en Francia (1814) poniendo aparentemente fin al paréntesis revolucionario.

La deriva autoritaria del régimen provocó el estallido de la Revolución de 1830, tras la cual se instauraría una monarquía parlamentaria de corte liberal. El nuevo periodo abierto en 1830, caracterizado por un espectacular crecimiento económico sustentado en la liberalización de la economía, la industrialización, la liquidación de las estructuras feudales, la libertad de prensa y la supresión de la censura, convirtieron París en un próspero centro cultural de primer orden. Un centro en el que las más variadas ofertas musicales pugnarán entre sí por satisfacer el hedonismo de las nuevas clases urbanas, y al que acudirán artistas de toda Europa al calor de las oportunidades y las libertades.

UNIDAD 17 – Nacionalismo y Romanticismo en Alemania (ca.1820-1870)

Concierto en familia.

El colapso del Imperio en 1814 despertó en la ciudadanía alemana un intenso deseo de reunificación que se vio abocado al fracaso debido a la colisión entre las aspiraciones liberales de los estados occidentales (más desarrollados pero políticamente débiles) frente a las pretensiones absolutistas de las dos principales potencias germánicas que aspiraban a unificar el suelo alemán: El Imperio Austríaco (católica) y Prusia (protestante).

La inoperancia de la política para resolver las aspiraciones nacionales alimentó el prestigio de la cultura (filosofía, música, literatura) como elemento cohesionador del nacionalismo alemán. La música se vio enormemente beneficiada por esta corriente de pensamiento, tanto por la alta valoración de la que disfrutaba entre las clases medias, como por el hecho de que figuras como Haydn, Mozart y Beethoven ofrecieron un importante motivo de orgullo nacional.

UNIDAD 18 – Ópera y Risorgimento en Italia (ca.1820-1880)

A principios del siglo XIX la península itálica conservaba el estado de división política y territorial heredada desde los primeros siglos de la Edad Media. Tras el colapso de la efímera República italiana fundada por Napoleón y la reordenación del mapa político europeo surgida en el Congreso de Viena [1815], Italia permaneció dividida en pequeños estados, algunos de ellos regidos por dinastías extranjeras (los Habsburgo en el norte y los Borbones en el sur), sin contar con los Estados Pontificios -dependientes del papado- en Roma. Es en este contexto en el que se origina el movimiento nacionalista conocido como Risorgimento, cuyo principal objetivo fue la unificación de Italia.

En lo musical, el siglo XIX se caracterizó por la primacía de la ópera como producto de consumo interno, eclipsando casi por completo otras manifestaciones musicales. La ópera italiana mantuvo además casi intacta su presencia internacional -que ahora alcanzaba incluso al continente americano, desde Buenos Aires hasta Nueva York- y su hegemonía es vista en numerosos países -incluida España- como un obstáculo para el desarrollo de tradiciones nacionales.

UNIDAD 19 – La Música del futuro y el Drama musical (ca.1850-1900)

Como hemos visto en la Unidad 17, las Revoluciones de 1848 (las primeras específicamente obreras de la Historia de occidente) aceleraron el proceso de escisión del Romanticismo alemán en torno a dos corrientes: la “clasicista” -también conocido como Círculo de Leipzig) que tuvo en Felix Mendelssohn (fallecido en 1847) su referente y la “modernista” (también conocida como Nueva Escuela Alemana o Círculo de Weimar).

Más que un movimiento realmente estructurado o cohesionado, la Nueva Escuela Alemana fue un alegato contra las pretensiones clasicistas de los mendelssohnianos. Proclamado en 1859 por Franz Brendel, director de la revista musical Neue Zeitschrift für Musik (publicación otrora fundada y dirigida por Robert Schumann), el movimiento tuvo en el francés Hector Berlioz, el húngaro Franz Liszt y el sajón Richard Wagner sus referentes más visibles y abogó por la apertura a una innovación expresiva y formal alejada de todo academicismo.

UNIDAD 20 – Nacionalismos musicales (ca.1840-1910)

Los profundos cambios demográficos experimentados durante el siglo XIX propiciaron no menos profundos cambios en la configuración de las ofertas musicales. El desarrollo y la diversificación del ocio urbano generaron nuevos mercados -e industrias- musicales, tanto públicos (tabernas, café-conciertos, salas de baile, etc.) como domésticos, que la musicología reciente ha englobado dentro de la categoría de la música popular urbana.

A diferencia de las músicas populares urbanas que han marcado el devenir musical del siglo XX, estas músicas dependieron aún de la notación musical para su difusión internacional. Este hecho determinó algunos rasgos singulares de su devenir histórico, pues la maleabilidad del documento escrito -frente a la exactitud del sonoro- posibilitará la mutación de los estilos al circular de unos países a otros, en un frenético y caótico intercambio propiciado por la intensificación de las comunicaciones internacionales y la amplitud de los movimientos migratorios.

UNIDAD 21 – Eslavismo y europeísmo en Rusia (ca.1830-1910)

Tras el final del reinado del zar Nicolás I (“gendarme de Europa” y fiero enemigo de las libertades) en el año 1855 y su relevo por su hijo Alejandro II, se inició uno de los periodos más ilusionantes de la historia rusa contemporánea.

La abolición de la servidumbre en 1861 constituyó el hito más significativo de un movimiento reformista que trascendió el ámbito oficial extendiéndose por todas las ramas de la sociedad civil, la cual vivió un apogeo filantrópico y asociacionista que encontró eco también en la vida musical de las grandes ciudades y que culminó a finales de siglo con una de las escenas musicales más estimulantes y avanzadas de toda Europa.

Este impulso estuvo teñido, no obstante, de sensibilidades distintas -tanto sociales como musicales-, pues mientras para unos el reformismo se identificó con la modernización y el acercamiento a Europa -en música, los hermanos Rubinstein, Chaikovsky-, otros encontraron su principal objeto en la igualdad social y en la revalorización de la cultura popular rusa –los Cinco-.

UNIDAD 22 – La música francesa después de Versalles (1870-1910)

El hundimiento del II Imperio francés en 1871 tras su derrota en la Guerra franco-prusiana supuso el retorno definitivo del republicanismo y la democracia en el estado francés. La humillante derrota dejó una profunda huella en la política de la III República francesa, la cual por un lado arraigó y consolidó sus estructuras democráticas de forma irrevocable, y por otro desarrolló un intenso nacionalismo alimentado por el revanchismo hacia Alemania y consolado mediante la intensificación de la política exterior colonialista en África, Oriente Medio e Indochina.

Espoleada por este sentimiento nacionalista, la artes musicales centrarán sus objetivos en desarrollar una tradición específicamente francesa capaz de medirse con la admirada -y envidiada- tradición musical alemana. Sin embargo, la búsqueda de esta “vía gala” se verá dificultada por la enorme fascinación que la música de Wagner ejercerá en los compositores franceses de final de siglo.

UNIDAD 23 – Sinfonismo y posromanticismo (1870-1920)

Durante el cambio de siglo del XIX al XX el modelo de creación y difusión musical basado en la notación alcanzó su máximo grado de desarrollo. En la era de las revoluciones industriales, la tecnología de la notación no implicaba únicamente a las industrias destinadas a producir o difundir partituras (imprentas, editoriales), sino que había llegado a convertirse en un sistema institucional completo que incluía centros destinados a formar músicos (escuelas, conservatorios), espacios para albergar la música (salas de conciertos, teatros de ópera) o talleres para fabricar o reparar instrumentos musicales.

A solo un paso de que las nuevas tecnologías de grabación y difusión sonora (radio, discos, etc.) revolucionen por completo los ecosistemas musicales a lo largo del siglo XX, la música centroeuropea ocupará un lugar central en la vida musical del mundo occidental. Así, una sinfonía concebida en San Petersburgo, Praga o Munich podía convertirse en poco tiempo en la sensación musical de una temporada de conciertos neoyorquina. Es el caso tanto de Chaikovsky, quien dirigió el concierto inaugural del Carnegie Hall en 1891, o el de Dvořák y Richard Strauss que llegarían a estrenar sus Sinfonía del Nuevo Mundo [1893] y Sinfonía Doméstica [1904], respectivamente, en esta misma sala.

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